
Hay personas que, cada vez que llega el cambio de estación, sufren especialmente por resfriados. El resfriado aparece por una infección vírica, pero el riesgo de contagio y la intensidad de los síntomas pueden variar según los hábitos de vida y el estado físico habituales. Repasamos los hábitos y rasgos físicos que conviene revisar si uno se resfría con frecuencia.
◆ Vive con mucho estrés
Cuando el estrés se prolonga en el tiempo, también puede afectar a la respuesta inmunitaria del organismo. Si se mantiene un estado de tensión por la carga de trabajo, la falta de sueño o las tareas domésticas, pueden producirse cambios en la secreción y la regulación de las hormonas del estrés, lo que puede modificar la función inmunitaria.
En particular, el estrés crónico puede perjudicar la capacidad del cuerpo para defenderse frente a infecciones víricas. Si, estando resfriado, no se descansa lo suficiente y además el estrés persiste, la recuperación también puede retrasarse. Es importante asegurar un descanso y un sueño adecuados en el día a día y aliviar la tensión con ejercicio ligero o actividades de ocio.
◆ Tiene exceso de peso

Cuando el peso aumenta en exceso, puede afectar no solo a la función metabólica del organismo, sino también al sistema inmunitario. En especial, en situación de obesidad puede elevarse la respuesta inflamatoria del cuerpo y también pueden aparecer cambios en la función de las células inmunitarias. Estos cambios pueden influir en la capacidad del organismo para responder a las infecciones y en el proceso de recuperación tras el contagio.
De hecho, en algunas infecciones respiratorias —como la gripe grave y la COVID-19— se sabe que la obesidad es un factor que incrementa el riesgo de evolución a formas graves. Es recomendable mantener un peso adecuado mediante una alimentación saludable y actividad física regular.
◆ Bebe poca agua
Si la ingesta de líquidos es insuficiente, las mucosas de la boca, la nariz y la garganta pueden resecarse y causar molestias. La mucosa nasal cumple una función defensiva: filtra cuerpos extraños y patógenos que entran desde el exterior mediante el moco y el movimiento de los cilios. Cuando falta agua en el organismo y la mucosa se seca, puede resultar difícil mantener correctamente esa función.
Lo importante es adquirir el hábito de ingerir suficiente líquido a lo largo del día para prevenir la deshidratación. La cantidad necesaria varía según la temperatura, el nivel de actividad, la alimentación y el estado de salud. Conviene beber principalmente agua, aunque también pueden utilizarse infusiones sin azúcar; es preferible no consumir en exceso bebidas con cafeína.
◆ Consume muchos alimentos dulces

El hábito de consumir con demasiada frecuencia bebidas, snacks y pasteles con alto contenido de azúcar puede no ser favorable para la salud inmunitaria. Un consumo excesivo de azúcares puede conducir a aumento de peso y problemas de control de la glucemia, y a largo plazo también puede suponer una carga para la salud metabólica.
Cuando la glucemia se mantiene elevada de forma continuada, es más probable que disminuya la función de las células inmunitarias y aumente la vulnerabilidad a las infecciones. Por ello, ayuda a cuidar la salud reducir la frecuencia de consumo de bebidas azucaradas y tentempiés ricos en azúcares, y llevar una dieta variada y equilibrada con alimentos como frutas y verduras.
◆ Tiene las defensas bajas
La frecuencia con la que se contrae un resfriado y el tiempo de recuperación varían de una persona a otra. En general, los adultos pueden resfriarse varias veces al año, y la mayoría se recupera de forma natural con el paso del tiempo.
Sin embargo, si las infecciones se repiten con demasiada frecuencia o los síntomas duran inusualmente mucho, conviene no darlo por hecho y comprobar si existe otra causa. Puede haber enfermedades con síntomas similares al resfriado, como la rinitis alérgica o el asma, y también pueden influir la falta de sueño, los desequilibrios nutricionales o enfermedades de base.
◆ El interior de la nariz está demasiado seco
La mucosa del interior de la nariz es la primera línea de defensa que protege las vías respiratorias frente a virus, polvo y otros elementos que entran desde el exterior. El moco secretado por la mucosa atrapa las partículas extrañas, y los cilios las desplazan hacia el exterior para expulsarlas. Pero si la mucosa nasal se reseca en exceso por la calefacción interior o por un clima seco, esta función no se realiza correctamente. Además, pueden aparecer síntomas como sangrado nasal, escozor o congestión. Para que la función defensiva de la mucosa se mantenga adecuadamente, es recomendable ajustar la humedad ambiental interior a un nivel apropiado y beber suficiente agua.
