
Con la llegada del otoño, muchas personas notan los ojos secos o tienen la sensación de que les ha entrado arena. El viento frío y seco de las mañanas y las noches, sumado al encendido de la calefacción, facilita que la humedad de la superficie ocular se evapore. En estos casos, conviene empezar por revisar los hábitos cotidianos. Veamos por qué empeora el ojo seco con el cambio de estación y cómo proteger la salud ocular.
Si hay suficientes lágrimas, ¿por qué noto los ojos secos?…Que se evaporen demasiado rápido también es un problema
El síndrome del ojo seco aparece cuando no se producen suficientes lágrimas o estas se evaporan demasiado rápido, lo que reseca la superficie ocular. Puede causar sequedad, escozor, sensación de tener algo en el ojo y enrojecimiento. En los casos más intensos, la visión puede volverse borrosa temporalmente. A veces, incluso provoca lagrimeo frecuente: la irritación de la superficie ocular desencadena una producción refleja de lágrimas.
Las lágrimas contienen agua, pero también lípidos y componentes mucosos. Los lípidos frenan su evaporación, mientras que los componentes mucosos ayudan a distribuirlas uniformemente por la superficie del ojo. En particular, las glándulas de Meibomio, situadas en los párpados, secretan la grasa que forma la capa lipídica de la película lagrimal. Si su función disminuye, las lágrimas pueden evaporarse rápidamente y causar sequedad aunque se produzcan en cantidad suficiente.
El ojo seco puede deberse a una producción insuficiente de lágrimas, a que estas se evaporan con facilidad o a una combinación de ambas causas. La disminución de la función de las glándulas de Meibomio no es el único factor que favorece la evaporación: también influyen la reducción del parpadeo y el uso de lentes de contacto.
El entorno también importa. En otoño, el viento frío y seco y la baja humedad pueden hacer que las lágrimas se evaporen antes. Si el aire de la calefacción da directamente en la cara, las molestias pueden aumentar. Por eso, conviene mantener una humedad adecuada en interiores y evitar que el aire incida directamente sobre el rostro.
Concentrarse en el móvil… y reducir el parpadeo a menos de la mitad
Pasar mucho tiempo mirando la pantalla del ordenador o del teléfono móvil también agrava el ojo seco. Al concentrarse en la pantalla, se parpadea menos y la superficie ocular se reseca con mayor facilidad.
Según el profesor Myung-jun Kim, del servicio de Oftalmología del Centro Médico Asan de Seúl, normalmente parpadeamos una vez cada 4 o 5 segundos, pero al mirar atentamente la pantalla del ordenador la frecuencia puede caer a menos de la mitad. También aumentan los parpadeos incompletos, en los que los ojos no llegan a cerrarse del todo, lo que impide que la película lagrimal se distribuya uniformemente por la superficie ocular. Al parpadear menos, las lágrimas se evaporan con mayor facilidad y el ojo seco puede empeorar.
Para prevenirlo, es importante dar descansos a los ojos mientras se mira una pantalla. Seguir la «regla 20-20-20» —apartar la vista de la pantalla cada 20 minutos y mirar durante 20 segundos a una distancia de al menos 6 m (20 pies)— ayuda a reducir la fatiga ocular.
Conviene colocar el monitor ligeramente por debajo de la altura de los ojos. Así no es necesario abrirlos tanto y se reduce la evaporación de las lágrimas. También es aconsejable acostumbrarse a cerrar los ojos por completo al parpadear y evitar usar el móvil durante mucho tiempo en la cama antes de dormir.

¿Sigues notando los ojos secos aunque uses lágrimas artificiales a menudo?… Las compresas tibias también ayudan a cuidar la película lagrimal
Cuando se notan los ojos secos, las lágrimas artificiales pueden ayudar a reponer la película lagrimal. No obstante, si se utilizan con frecuencia, hay que comprobar si contienen conservantes. Según la Agencia de Corea para el Control y la Prevención de Enfermedades, es recomendable usar las lágrimas artificiales con conservantes un máximo de 4 veces al día. Si se necesitan con más frecuencia, se recomiendan las monodosis sin conservantes, ya que algunos conservantes pueden irritar la superficie ocular con el uso repetido.
También hay diferencias según la formulación. Los geles y las pomadas, de mayor viscosidad, permanecen más tiempo sobre la superficie ocular, pero pueden nublar temporalmente la visión; por eso resulta práctico aplicarlos antes de acostarse.
Cuando las lágrimas se evaporan con facilidad y se notan los ojos secos, las compresas tibias también pueden ayudar. El Centro Médico Asan de Seúl recomienda, como medida de cuidado de los párpados para prevenir el ojo seco, colocar sobre los ojos una toalla humedecida en agua caliente durante 5 a 10 minutos. El calor favorece la salida de la grasa de las glándulas de los párpados y ayuda a reducir la evaporación de las lágrimas. Hay que tener cuidado, sin embargo, porque una toalla demasiado caliente puede irritar la piel de los párpados.
Si los síntomas persisten pese a usar lágrimas artificiales o aplicar compresas tibias, conviene acudir al oftalmólogo para determinar la causa. En particular, ante un dolor intenso o una pérdida repentina de visión, no hay que atribuirlo sin más al ojo seco: se debe buscar atención médica con rapidez.