
La almohada que usamos a diario puede parecer limpia por fuera, pero la cosa cambia cuando se mira el interior. La cara y la cabeza están en contacto directo con ella y, durante el sueño, ese contacto con la piel se prolonga durante horas; por eso, la higiene es clave.
Conviene lavar la funda de la almohada una vez por semana
Durante el sueño, en la funda se adhieren con facilidad sudor, sebo y células muertas de la piel. Cuanto más se acumulan estos residuos, más probable es que la tela amarillee. Un equipo de investigación encabezado por el profesor Cheon Jong-sik, del Departamento de Ciencias de la Vida de la Universidad Nacional de Seúl, detectó en una almohada 96 veces más bacterias que en un inodoro. Una almohada poco limpia puede agravar la dermatitis o los síntomas de alergia. También puede contribuir a problemas respiratorios como el asma o la rinitis.
Al ser un objeto de uso diario, lo recomendable es lavar la funda una vez por semana. Para eliminar grasas y sales —componentes principales del sebo y el sudor— resulta eficaz lavar con agua caliente a 40℃ o más. En lugar de suavizante, añadir una pequeña cantidad de vinagre puede ayudar a eliminar los malos olores. Eso sí, conviene comprobar el método de lavado según el material.
Al lavar el relleno de la almohada, hay que reducir la intensidad del centrifugado
Además de lavar la funda con regularidad, también es importante revisar el relleno de la almohada. Si los residuos atraviesan la funda, pueden acabar contaminando también el interior. La frecuencia de mantenimiento varía según el material y, en los productos lavables, conviene lavarlo al menos una vez cada 6 meses.
Por lo general, los rellenos de algodón o poliéster pueden lavarse en lavadora. Dentro del rango permitido, lavarlos con agua templada mejora el efecto de limpieza. En ese caso, un giro fuerte y el centrifugado pueden hacer que el relleno se apelmace hacia un lado. Para evitarlo, es importante reducir la intensidad del giro y elegir un programa delicado o de edredón, en lugar del programa normal.
Mejor usar la cantidad adecuada de detergente o incluso poca
Con el detergente, es preferible usar la cantidad adecuada o, incluso, poner menos de lo habitual y añadir más ciclos de aclarado. Frente a la idea de que cuanto más detergente se use más limpio quedará, en piezas gruesas como el relleno de la almohada es fácil que queden restos. Esto puede irritar la piel y crear un entorno favorable para la proliferación de bacterias.
Por otro lado, las almohadas de látex o de espuma viscoelástica (memory foam) pueden ser difíciles o imposibles de lavar con agua. Si se lavan sin más, el material puede dañarse o deformarse. Conviene comprobar el tipo de relleno y revisar la etiqueta antes del lavado.
