«¡Ya está! Por qué los probióticos no te hacían efecto»... ¿qué es eso que casi todo el mundo pasa por alto?

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[Consejo práctico en una imagen] Cómo tomar probióticos de forma inteligente

Durante años se ha dado por hecho que los probióticos deben tomarse en ayunas, pero cada vez hay más productos que recomiendan tomarlos justo después de comer o durante la comida. Foto=generada con GPT

Últimamente, muchas personas se aseguran de tomar probióticos cada mañana nada más levantarse. Sin embargo, no son pocos los casos en los que, pese a tomarlos a diario, no se aprecia ningún cambio significativo. La explicación es que, incluso con el mismo producto, el porcentaje que llega vivo al intestino puede variar según el momento de la toma y la forma farmacéutica. Para lograr el efecto esperado, conviene ajustarse a las características de cada producto.

Cepa·según el producto cambia la hora de toma…no siempre la respuesta es en ayunas

Durante años se ha dado por hecho que los probióticos deben tomarse en ayunas, pero últimamente abundan los productos que recomiendan tomarlos justo después de comer o durante la comida. La razón es que los alimentos pueden neutralizar parcialmente el ácido gástrico y favorecer la supervivencia de los probióticos. Aun así, algunos productos siguen aconsejando tomarlos en ayunas, por lo que no puede hablarse de un único método válido para todos.

La recomendación puede variar en función de si el producto tiene o no recubrimiento entérico, de las características de la cepa utilizada y del método de fabricación. Algunos indican tomarlos por la mañana en ayunas y otros, después de las comidas. En particular, como las propiedades pueden diferir entre cepas como Lactobacillus y Bifidobacterium, lo más importante es revisar la información del producto y adquirir el hábito de tomarlos de forma constante cada día a una hora fija.

Cápsulas·polvo·líquido: según la forma de presentación, cambia cómo llegan al intestino

Los probióticos también presentan diferencias según su forma de presentación. Los productos en cápsulas con recubrimiento entérico están diseñados para no disolverse con el ácido gástrico y hacerlo en el intestino, por lo que se ven relativamente menos afectados por el ácido del estómago. A menudo se recurre a esta tecnología para aumentar la tasa de supervivencia de cepas sensibles al ácido gástrico.

En cambio, las presentaciones habituales en polvo o en formato masticable pueden verse más afectadas por el entorno gástrico, pero tienen la ventaja de ser fáciles de transportar y de tomar, y suelen resultar más sencillas para niños o personas mayores. En el caso de los probióticos líquidos, como hay productos que requieren refrigeración y otros que se conservan a temperatura ambiente, es más fácil lograr el efecto esperado si se toman teniendo en cuenta las características de la presentación.

El hábito de tomarlos con agua caliente o café… podría ser un error inesperado

Como los probióticos son microorganismos vivos, conviene extremar la precaución con temperaturas excesivamente altas. Por lo general, se recomienda tomarlos con agua templada en lugar de hacerlo al mismo tiempo que un café o un té calientes. También hay quien advierte de que los entornos de alta temperatura pueden afectar a la supervivencia de algunas cepas.

No son pocas las personas que, por la mañana en ayunas, toman probióticos junto con café, pero, si es posible, es preferible dejar un intervalo de tiempo. Además, como la calidad puede deteriorarse si se almacenan en lugares con luz solar directa o mucha humedad, conviene evitar sitios de alta temperatura —como el interior del coche en verano o la cocina— y comprobar las condiciones de conservación indicadas para cada producto.

Si estás tomando antibióticos, es mejor dejar al menos 2 horas de intervalo

Si tomas antibióticos para tratar un resfriado o una inflamación, también debes prestar atención al horario de los probióticos. Esto se debe a que los antibióticos pueden afectar no solo a las bacterias perjudiciales, sino también a algunas bacterias beneficiosas; por tanto, si se toman a la vez, existe la posibilidad de que los probióticos no lleguen suficientemente al intestino.

Los expertos suelen recomendar dejar un intervalo de al menos 2 horas entre los antibióticos y los probióticos. Incluso después de terminar el tratamiento antibiótico, tomar probióticos de forma constante durante un periodo de tiempo puede ayudar a recuperar el equilibrio de la microbiota intestinal, pero en pacientes con una función inmunitaria muy disminuida o con determinadas enfermedades, es más seguro decidir si tomarlos o no tras consultar con el personal sanitario.

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