«¿Para qué sirve gestionar con constancia… si al final no cambia nada?» El hábito que se repite cada mañana y por qué acaba dañando la salud

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Dormir después de apagar la alarma a gran volumen por la mañana puede causar, entre otras cosas, fatiga y estrés. Foto=Getty Images Bank

Se sabe ampliamente que el ejercicio y el ajuste de la dieta son elementos esenciales para cuidar la salud. Sin embargo, aunque se practiquen de manera constante esos dos hábitos, un mal hábito puede acabar perjudicando la salud. En particular, las pequeñas acciones que se realizan por la mañana pueden afectar negativamente tanto a la condición del día a día como a la salud a largo plazo.

Alarmas que se repiten, provocan fatiga y estrés

Si al despertar uno oye varios sonidos de alarma, la fatiga puede ser especialmente intensa. Cuando se apagan varias alarmas y se vuelve a dormir, aumenta la inercia que impide salir del estado de sueño.

Cuando se repiten las alarmas a gran volumen, el cuerpo segrega hormonas del estrés. Esto puede ser causa de inflamación y envejecimiento. Conviene, en la medida de lo posible, programar la alarma una sola vez y adquirir el hábito de levantarse en cuanto suene.

Agua fría justo al levantarse: supone una carga para el corazón

No son pocas las personas que beben agua fría justo después de levantarse. Puede convertirse en un hábito fácil de repetir sin pensarlo, por la idea de que “la mente se despierta” y el cuerpo “entra en funcionamiento”. Pero al beber agua fría, el organismo gasta energía innecesaria hasta volver a recuperar su temperatura corporal normal.

El agua fría puede estimular en exceso el sistema nervioso autónomo y provocar problemas cardíacos, como arritmias. Para evitar efectos adversos, tras levantarse por la mañana conviene beber agua ligeramente tibia, de alrededor de los 30 grados, algo por debajo de la temperatura corporal.

Ducha matinal: hay que terminarla en 10 a 20 minutos

Si por la mañana se hace la ducha con agua caliente y no se aplica correctamente un producto hidratante, la piel envejece. En especial, el cuello y las manos, con la piel más fina y con menos glándulas sebáceas, se resecan con facilidad. La sequedad reduce la elasticidad de la piel y favorece la aparición de arrugas.

Para evitar el envejecimiento cutáneo, es recomendable aplicar con cuidado el hidratante no solo en la cara, sino también en el cuerpo. También conviene prestar atención a la temperatura del agua y al tiempo de ducha. La ducha debe terminarse en 10 a 20 minutos con agua que no supere los 43 grados, es decir, la temperatura a la que una persona siente que el agua está caliente.

¿Desayunar con pan y zumo de fruta?… puede ser letal para la salud de la glucosa

También hay que evitar consumir por la mañana pan, donuts, zumo de fruta, etc. Los alimentos que contienen azúcar y fructosa elevan la glucosa en sangre de forma brusca. Si la glucosa sube de golpe, supone una carga para el páncreas, encargado de segregar insulina, y para el hígado, que se ocupa de procesar la glucosa. Después, cuando la glucosa cae rápidamente, aparece la sensación de hambre y antes del almuerzo es posible que se busquen tentempiés.

Si no se corrigen estos hábitos, a largo plazo empeora la salud de la glucosa y aparece la obesidad. Por la mañana, lo sensato es elegir alimentos ricos en vitaminas y minerales, además de proteínas. Entre ellos están los huevos, el pescado, el tofu, la leche tibia, el brócoli y las patatas.

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