
Hay personas que, pese a entrenar solo en el gimnasio o en casa, notan la piel más apagada y el tono del rostro más oscuro. No son pocos los que, tras correr en la cinta cerca de una ventana o hacer durante mucho tiempo entrenamiento en casa (home training) en horario diurno, se preguntan: “Casi no he salido fuera, ¿por qué parece que se me ha bronceado la piel?”.
Los expertos advierten de que estar en interiores no equivale a estar completamente a salvo de los efectos de la radiación ultravioleta. En los últimos tiempos también ha aumentado el interés por la “exposición a radiación ultravioleta en interiores”. En particular, algunos análisis apuntan a que las ventanas de vidrio de gran tamaño y los entornos con exposición prolongada a la luz solar podrían influir en la hiperpigmentación y el fotoenvejecimiento.
Los UVA atraviesan las ventanas… y también en interiores pueden acelerar el envejecimiento cutáneo
La radiación ultravioleta se divide, a grandes rasgos, en UVA y UVB. Los UVB, que suelen provocar el enrojecimiento típico de la quemadura solar, apenas atraviesan el vidrio; en cambio, se sabe que los UVA sí pueden pasar a través de las ventanas y llegar al interior. El problema es que los UVA pueden penetrar en profundidad en la piel y favorecer la hiperpigmentación y el fotoenvejecimiento.
La literatura científica también plantea que pasar largos periodos cerca de una ventana puede asociarse al envejecimiento de la piel. En especial, no son pocos los casos en los que, al hacer ejercicio en interiores durante mucho tiempo en un entorno con sol intenso en horas diurnas, se percibe que la piel de un lado del rostro está más apagada. El motivo por el que en el extranjero se hizo viral el caso de una persona cuya piel de un lado de la cara envejeció más tras recibir sol durante mucho tiempo mientras conducía también se vincula a la exposición a UVA.
Ni la cinta de correr ni el entrenamiento en casa son una excepción… entrenar mucho tiempo junto a una ventana puede pasar factura
Durante el ejercicio en interiores, el sudor y el calor pueden volver la piel temporalmente más sensible. En ese estado, si se permanece expuesto durante mucho tiempo a la radiación ultravioleta que entra por la ventana, aumenta la probabilidad de irritación cutánea. En particular, quienes hacen ejercicio con la cinta de correr o la bicicleta estática colocadas justo delante de una ventana pueden acumular, en términos relativos, más tiempo de exposición a la luz.
El problema es que muchas personas piensan: “Como estoy en interior, no necesito protector solar”. Sin embargo, los dermatólogos recomiendan que, si se pasa mucho tiempo cerca de una ventana, conviene usar con frecuencia fotoprotector (protector solar) también en interiores. Además, algunos señalan que los gimnasios de moda con ventanales de suelo a techo o los espacios de fitness tipo cafetería pueden tener una exposición solar más alta de lo que se cree.
La luz azul y la iluminación LED también están bajo estudio… aún no es momento de bajar la guardia
En los últimos tiempos también se investiga si la luz azul emitida por smartphones, tabletas y la iluminación LED podría estar relacionada con el estrés cutáneo. Aunque su efecto no se ha demostrado con la misma claridad que el de la radiación ultravioleta, algunos estudios plantean la posibilidad de que la exposición prolongada a la “luz visible de alta energía (HEV light)” influya en la hiperpigmentación y el estrés de la piel.
Los expertos subrayan que vivir en interiores no debe llevar a descuidar el cuidado de la piel. En particular, si se hace ejercicio con frecuencia junto a una ventana durante el día, puede ayudar aplicar una capa ligera de fotoprotector y, tras entrenar, lavar de inmediato el sudor y el sebo para reducir la irritación cutánea. En definitiva, el envejecimiento de la piel puede verse influido no solo por las actividades al aire libre, sino también por “cuánto tiempo se está expuesto a la luz en interiores”.