
En un contexto de fuerte aumento del cáncer de riñón entre los jóvenes, un estudio a gran escala ha revelado que la enfermedad del hígado graso no alcohólico incrementa de manera significativa el riesgo de desarrollar cáncer de riñón en personas de 20 y 30 años.
El equipo del profesor Park Ju-hyeon, del Departamento de Medicina de Familia del Hospital de Ansan de la Universidad de Corea, informó el día 24 de que, tras seguir durante hasta 12 años a unos 5,6 millones de coreanos de 20 a 39 años que se sometieron a los exámenes nacionales de salud entre 2009 y 2012, se observó que quienes presentaban hígado graso no alcohólico tenían un riesgo 1,46 veces mayor de desarrollar cáncer de riñón.
En particular, cuando coexistían la obesidad y el hígado graso no alcohólico, el riesgo de cáncer de riñón se disparaba hasta 2,12 veces. Además, cuanto más grave era el grado de hígado graso, mayor era el riesgo: se confirmó que el grado moderado aumentaba el riesgo de cáncer de riñón en un 37% y el grave hasta en un 70%.
El hígado graso no alcohólico es una enfermedad en la que se acumula un exceso de grasa en el hígado pese a consumir poco o nada de alcohol. La obesidad, la diabetes y la hiperlipidemia, entre otros, se señalan como causas principales dentro del síndrome metabólico. Según el Servicio de Revisión y Evaluación del Seguro de Salud, el número de pacientes en el país pasó de 25.382 en 2014 a 138.811 en 2024, un aumento de 5,5 veces en 10 años.
Según las estadísticas nacionales de registro del cáncer del Ministerio de Salud y Bienestar, en 2023 se registraron 7.367 casos de cáncer de riñón, lo que supone un aumento del 67,7% frente a los 4.392 de 2013. Es una cifra muy superior al incremento del 25,8% del conjunto de los cánceres en el mismo periodo. Incluso si se considera solo a las personas de 20 y 30 años, en 2023 fueron 2.553, un 76,4% más que las 1.447 de 2013.
El equipo de investigación estimó que el hígado graso no alcohólico eleva el riesgo de cáncer de riñón al provocar inflamación crónica, estrés oxidativo y resistencia a la insulina, entre otros mecanismos. En este estudio, esta asociación se observó de forma consistente independientemente de la edad, el sexo, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

El profesor Park subrayó: «El hígado graso no alcohólico es una enfermedad que puede controlarse mediante mejoras en los hábitos alimentarios y ejercicio, entre otras medidas», y añadió: «Detectarlo de forma temprana y gestionarlo activamente puede desempeñar un papel clave para reducir el riesgo de aparición de cáncer de riñón, que está aumentando en los grupos de edad más jóvenes».
Este estudio se publicó en la revista científica internacional 《Cancer Epidemiology, Biomarkers & Preventio》, editada por la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer.
