
Cuando, como últimamente, el tiempo cambia de forma brusca, es fácil que aparezcan síntomas como irritación de garganta y cansancio. En esos momentos, una de las bebidas que mucha gente busca es el «agua con miel». Después de añadir miel dulce a agua templada y beberla, a veces se siente como si el cuerpo se relajara.
Sin embargo, en redes sociales circula la idea de que, si se mezcla la miel con agua muy caliente, no es más que un «bloque de azúcar». ¿Es realmente cierto?
Los beneficios del agua con miel: proteger la mucosa de la garganta y aportar energía
El agua con miel protege la mucosa de la garganta. Esto se debe a que la miel es viscosa y recubre la garganta como si la “forrara”, reduciendo la irritación. De hecho, varios estudios han mostrado que la miel puede ayudar a aliviar la tos. El agua templada también puede contribuir a apoyar las defensas del organismo.
Aporta energía con rapidez. La miel está compuesta por glucosa y fructosa, se absorbe rápidamente y puede ayudar a reponer energía de forma temporal cuando hay fatiga. Gracias al agua con miel templada, el cuerpo se relaja y la energía se suministra con rapidez, lo que puede contribuir a la recuperación de un resfriado.
Las sustancias antioxidantes presentes en la miel, como los polifenoles y los flavonoides, también pueden ayudar a reducir la inflamación del organismo y a aliviar el estrés oxidativo. No obstante, la cantidad de antioxidantes no es muy alta, por lo que, si el control de la glucosa en sangre es importante para ti, se recomienda moderar su consumo.
«Aunque mezcles miel con agua caliente, no pasa nada»
La miel contiene enzimas como la diastasa (amilasa), la invertasa y la glucosa oxidasa. Sin embargo, estas enzimas empiezan a perder actividad a partir de 40–50 ℃. A altas temperaturas, parte de los componentes antioxidantes también se pierde. Pero, aunque las enzimas estuvieran “activas”, durante la digestión se descomponen en el tracto gastrointestinal, por lo que es muy difícil obtener beneficios para la salud a través de esas enzimas.
La conclusión es que no pasa nada por beber agua con miel caliente. Los efectos clave del agua con miel son la protección de la garganta y el aporte de energía. Beberla templada puede suavizar más la garganta y aumentar la sensación de recuperación. Eso sí, si también quieres conservar las enzimas o parte de los antioxidantes, es más conveniente mezclarla con agua tibia por debajo de 40 ℃.
Más bien, lo que hay que vigilar es la cantidad. El agua con miel eleva la glucosa en sangre con rapidez, por lo que se recomienda añadir solo una pequeña cantidad de miel o tomarla únicamente cuando estés muy cansado o enfermo. No es aconsejable beber un vaso de agua con miel cada día buscando efectos saludables.
