El cáncer colorrectal es así de frecuente: «Otra vez, 32.610 personas»… ¿y el cáncer de recto, con riesgo de extirpación del ano?

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Si se come mucha carne y se mueve poco el cuerpo... aumenta el riesgo de cáncer de recto

Si se consumen con frecuencia carnes y carnes procesadas ricas en grasas saturadas y se realiza poca actividad física, aumenta el riesgo de cáncer de colon y de recto. Foto=Getty Image Bank

El cáncer colorrectal está aumentando debido a los cambios en los hábitos alimentarios. Solo en 2023 se registraron 32.610 nuevos pacientes. Entre ellos, preocupa especialmente el aumento del cáncer de recto. El recto es la parte del intestino grueso que conecta el colon con el ano. A diferencia de otras zonas del colon, no es sinuoso, sino recto, de ahí su nombre. Si el cáncer de recto se detecta tarde, existe riesgo de extirpación del ano, por lo que requiere especial precaución.

El intestino conectado al ano... ¿cuántos pacientes con cáncer hay?

El recto es el lugar donde las heces se almacenan temporalmente antes de expulsarse por el ano. Cuando el recto se llena de heces, aparece la necesidad de defecar y se va al baño. Según las Estadísticas Nacionales del Registro del Cáncer publicadas el pasado enero, se produjeron 15.507 nuevos casos de cáncer de recto sumando hombres y mujeres. El total de cáncer colorrectal fue de 32.610 casos. Aproximadamente la mitad correspondió a pacientes de entre 50 y 60 años.

¿Cuáles son las causas del cáncer colorrectal y del cáncer de recto?

Los factores de riesgo del cáncer de recto y del cáncer colorrectal incluyen: edad mayor de 50 años, pólipos adenomatosos, enfermedad inflamatoria intestinal, predisposición hereditaria, dieta, falta de actividad física, obesidad, consumo de alcohol, tabaquismo y antecedentes de radioterapia en la región pélvica, entre otros. En particular, la alimentación es el factor que más influye en la aparición del cáncer colorrectal. Si se consumen de forma continuada alimentos ricos en grasas animales y grasas saturadas, como carne y carnes procesadas (jamón, salchichas, etc.), pueden acumularse sustancias carcinógenas en el colon y el recto. También son factores de riesgo hábitos como ingerir pocas verduras y frutas ricas en fibra dietética. Para prevenirlo, es necesario corregir estos hábitos.

El hábito de estar sentado mucho tiempo... ¿y el ano?

Según estudios realizados en Estados Unidos y Europa, donde la incidencia del cáncer colorrectal es alta, las personas físicamente activas presentan un riesgo relativamente menor de desarrollar cáncer de colon y de recto. La actividad física y el ejercicio favorecen el peristaltismo intestinal y reducen el tiempo que las heces tardan en atravesar el intestino. Como también disminuye el tiempo de contacto de las sustancias carcinógenas presentes en las heces con la mucosa intestinal, se inhibe el proceso de carcinogénesis. Si se come mucha carne y se realiza poca actividad, aumenta especialmente el riesgo de cáncer de recto.

¿Cuáles son los síntomas?

En las fases iniciales, la mayoría de las veces no hay ningún síntoma. Cuando aparecen síntomas, con frecuencia el cáncer ya está bastante avanzado. El síntoma más común del cáncer de recto es la presencia de sangre en las heces. Puede haber cambios en el hábito intestinal, con empeoramiento del estreñimiento o diarrea asociada. Tras defecar, puede persistir una sensación incómoda de evacuación incompleta. Puede notarse un dolor leve, pero por lo general no hay dolor hasta fases terminales.

Es importante preservar el ano

Según el Centro Nacional de Información sobre el Cáncer, si el tumor se encuentra a 3–5 cm del ano y se considera posible preservar la función anal, primero se administra radioterapia y quimioterapia antes de la cirugía. Sin embargo, si el cáncer ha invadido el esfínter anal o se considera imposible conservar la función anal, en la mayoría de los casos se realiza una amputación abdominoperineal. Consiste en resecar, mediante una incisión alrededor del periné, el recto afectado por el cáncer y una parte del colon. El extremo del colon restante se convierte en una vía de salida de las heces mediante un ano artificial (estoma). Por ello, en el cáncer de recto, la preservación del ano es más importante que nada.

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