
Un estudio ha revelado que los adultos jóvenes que, fuera de las clases o del trabajo, se quedan mirando fijamente pantallas (screens) como las del teléfono móvil o el ordenador durante más de 6 horas al día corren el riesgo de que sus niveles de presión arterial y colesterol se disparen.
En particular, se comprobó que este riesgo aparece de forma independiente, sin relación con la cantidad de ejercicio. Más que la simple falta de actividad física, la exposición excesiva a pantallas (screens) se señaló como un nuevo factor de amenaza para la salud.
Un equipo de investigación del Liaquat College of Medicine (Pakistán) analizó los hábitos de uso de dispositivos digitales y los indicadores de salud cardiaca en 382 adultos (edad media: 35 años). El equipo los clasificó y comparó según el tiempo diario de pantalla (umbral: 6 horas) y el nivel de actividad física semanal (umbral: 150 minutos).
Según los resultados, quienes miraban pantallas 6 horas o más al día presentaban, en comparación con quienes las miraban menos de 6 horas, una presión arterial sistólica aproximadamente 18 mmHg más alta y un colesterol “malo” (colesterol LDL) 28 mg/dL o más elevado. En cambio, el colesterol “bueno” (colesterol HDL), que ayuda a la salud vascular, era 3,9 mg/dL o más bajo. Además, los usuarios con un uso excesivo de pantallas mostraron tasas de tabaquismo y de uso de cigarrillos electrónicos más del doble, y también se observaron valores más altos en indicadores de obesidad como el índice de masa corporal (IMC) y el perímetro de cintura.
Estos hallazgos (Association Between Screen Time, Physical Inactivity and Cardiovascular Risk Markers in Young Adults: A Prospective Observational Study) se presentaron recientemente en el congreso anual de la American Heart Association.
Más preocupante que el “hábito de estar sentado”: “mirar la pantalla”… el corazón joven se va endureciendo
Los resultados de este estudio son francamente impactantes. Se analizó que el propio acto de mirar pantallas (screens) —teléfono móvil, ordenador, etc.— funciona como un factor de riesgo cardiovascular independiente. Los expertos lo describen como el contraataque del “sedentarismo digital” (Digital Sedentary Behavior). Esto puede ser una señal de alarma del riesgo de enfermedad cardiovascular en la población joven.
El mecanismo por el que la exposición excesiva a pantallas altera el metabolismo corporal es bastante concreto. En primer lugar, contenidos estimulantes como las redes sociales o los videojuegos empujan al cerebro a un estado de alerta sostenida. En ese momento, las hormonas del estrés que se liberan —cortisol y adrenalina— contraen los vasos sanguíneos y elevan la frecuencia cardiaca, convirtiéndose en una causa directa del aumento de la presión arterial.
Además, si se permanece sentado mucho tiempo frente a la pantalla sin mover adecuadamente los músculos, cae en picado la actividad de la enzima (lipoproteína lipasa) que descompone los triglicéridos en sangre y contribuye a producir el colesterol “bueno” (HDL). Por ello, se disparan los niveles de colesterol “malo” (LDL) y empeora la salud vascular. Cuando se está concentrado en la pantalla, el centro de la saciedad se embota y se tiende a consumir de forma inconsciente alimentos hipercalóricos; es decir, aparece incluso el “screen snacking” (picoteo frente a la pantalla), lo que favorece la obesidad.
De hecho, la relación entre el tiempo de pantalla y la enfermedad cardiovascular ya se ha confirmado en diversos estudios a gran escala. En un análisis de más de 400.000 personas del UK Biobank, se observó que, por cada aumento de 2 horas diarias de exposición a pantallas en el tiempo de ocio, el riesgo de enfermedad cardiovascular aumentaba un 17%.
Según un estudio publicado en una revista de la American Heart Association, los adolescentes que usan dispositivos digitales 5 horas o más al día tenían un 43% más de riesgo de obesidad, y se constató que esto duplicaba o más la probabilidad de evolucionar a hipertensión en la edad adulta. En una encuesta del Ministerio de Ciencia y TIC de Corea del Sur, se observó que en muchos casos el tiempo medio diario de uso del smartphone en personas de 20 a 30 años supera las 6 horas.
Los expertos afirman que, en los chequeos de salud, además del nivel de ejercicio, debe incluirse como ítem obligatorio el tiempo medio diario de pantalla. Si antes la clave era cuánto se movía uno, ahora la nueva medida de la salud cardiaca es cuánto se consigue estar alejado de la pantalla.
En este estudio, debe prestarse especial atención al hecho de que se haya identificado una alta correlación entre la exposición a pantallas y el tabaquismo y el uso de cigarrillos electrónicos. El tabaquismo habitual o el consumo de snacks que acompañan al uso de dispositivos digitales pueden perjudicar la salud cardiovascular desde múltiples ángulos. Más que hacer un poco más de ejercicio, conviene centrarse en una “dieta digital”: levantarse aunque sea unos minutos para estirar mientras se mira la pantalla y reducir el tiempo de exposición.
[Preguntas frecuentes]
P1. ¿Qué deben hacer los trabajadores que, por su trabajo, tienen que mirar el ordenador más de 8 horas?
R1. Este estudio señaló como principal factor de riesgo la exposición a pantallas durante el tiempo de ocio, fuera de las clases o del trabajo. Aunque durante la jornada sea inevitable mirar una pantalla, es importante reducir de forma consciente el uso del smartphone al menos después del trabajo o durante los descansos. Incluso en el trabajo, conviene adquirir el hábito de levantarse cada hora para favorecer la circulación sanguínea.
P2. ¿Bajar el brillo de la pantalla o usar un filtro de luz azul puede evitar el aumento de la presión arterial?
R2. Puede ayudar en parte a proteger la vista, pero la causa fundamental de los cambios en la presión arterial o en el colesterol reside en la postura estática y en el estado de alerta sostenida del cerebro. Por tanto, más que medidas temporales como cambiar ajustes de la pantalla, es preferible reducir el tiempo de uso del dispositivo para dar descanso al cerebro y al cuerpo.
P3. Si ya se ha mirado mucho la pantalla desde la adolescencia, ¿no sirve de nada esforzarse al llegar a la edad adulta?
R3. Los indicadores cardiovasculares responden de manera muy sensible a la corrección de los hábitos de vida, así que no hay que rendirse pensando que es tarde. Incluso ahora, si se reduce la exposición excesiva a pantallas y se combina con actividad física ligera, la función de las células endoteliales de los vasos sanguíneos empieza a recuperarse, lo que a largo plazo reduce de forma significativa el riesgo de hipertensión o dislipidemia (alteración de los lípidos en sangre).
