
Está de moda el método de dieta del «ole shot». Se ha popularizado la idea de que, si se mezcla aceite de oliva con zumo de limón y se bebe en ayunas, se retrasa el envejecimiento y además ayuda a perder peso. De hecho, el aceite de oliva puede aumentar la sensación de saciedad y contribuir a estabilizar la glucosa en sangre.
El aceite de oliva contiene numerosos compuestos antioxidantes, como polifenoles y vitamina E, por lo que ayuda a inhibir la formación de radicales libres, asociados al envejecimiento del organismo. Si se reduce el daño oxidativo en las células, de forma natural puede ralentizarse el proceso de envejecimiento. También puede ser útil en el control del peso: algunos estudios sugieren que, al consumir aceite de oliva, la saciedad se mantiene durante más tiempo, lo que reduce el picoteo y puede favorecer el adelgazamiento.
El limón también contribuye a eliminar sustancias oxidantes del organismo gracias a los flavonoides, que tienen acción antioxidante. Es rico en vitamina C y ayuda a prevenir resfriados. Favorece una rehidratación rápida y también puede ayudar al tránsito intestinal. Hay quien piensa que, al combinar dos ingredientes con tantas ventajas, el efecto se duplicará, pero eso es un error.
Al contrario, según la persona pueden aparecer efectos secundarios. Si alguien con enfermedad por reflujo gastroesofágico toma aceite de oliva con el estómago vacío, puede notar ardor. En especial, quienes tienen el estómago sensible pueden presentar gases o diarrea. Las personas con enfermedades de la vesícula biliar también deben tener cuidado, porque ingerir grasa en ayunas puede provocar la contracción de la vesícula.
Con el limón ocurre algo similar. Si una persona que padece con frecuencia gastritis o reflujo gastroesofágico toma limón en ayunas, los síntomas pueden empeorar. En redes sociales se repite mucho que el limón “quema” la grasa corporal y tiene un efecto “detox”, pero no existe base científica que lo respalde.
Asimismo, tampoco tiene base científica la afirmación de que beber aceite de oliva en ayunas, por sí solo, sea eficaz para reducir la grasa corporal. Al contrario, el aceite de oliva es bastante calórico: unas 884 kcal por cada 100 g. Si se confía solo en sus supuestas ventajas y se consume en exceso, incluso puede favorecer el aumento de peso.
Los expertos subrayan que no es necesario beber el «ole shot» con el estómago vacío. Si se toma junto con otros alimentos, resulta más fácil de consumir y, de hecho, puede aumentar la absorción de nutrientes. En otras palabras, no hace falta obsesionarse con que, en ayunas, haya que tomar primero el «ole shot» en solitario.
El profesor Cho Bi-ryong, del Departamento de Medicina de Familia del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl, aconsejó a través de YouTube, en el canal Hospital de la Universidad Nacional de Seúl TV, que «si en ayunas se consumen aceites o alimentos con mucha acidez, el estómago se irrita y pueden aparecer ardor, diarrea o reflujo gastroesofágico», y añadió que «si se toma junto con la comida, no solo el estómago y el intestino estarán más cómodos, sino que también puede mejorar la absorción de los alimentos».
