
Se ha publicado un interesante estudio que sugiere que se pueden obtener pistas importantes sobre la salud general al observar el trasero.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Westminster en el Reino Unido presentó en la reunión anual de la ‘Sociedad Radiológica de América del Norte’ en diciembre pasado, los resultados de un estudio que muestra que la forma tridimensional de los músculos del trasero está estrechamente relacionada con la edad, el estilo de vida, el género y enfermedades como la diabetes tipo 2. En particular, el equipo analizó que los cambios en la forma del glúteo mayor pueden ser una señal temprana de problemas de salud metabólica y funcional.
El equipo de investigación realizó un análisis exhaustivo de más de 61,000 escaneos de resonancia magnética recopilados de la base de datos de salud a gran escala del Reino Unido (UK Biobank), junto con información demográfica de los participantes, datos de medición corporal, indicadores de enfermedades y datos de estilo de vida. A diferencia de estudios anteriores que se centraron principalmente en el tamaño de los músculos o la cantidad de grasa, este estudio mapeó con precisión la forma 3D de los músculos para identificar exactamente dónde ocurren los cambios estructurales.
El profesor E. Luis Thomas, quien lideró el estudio, explicó: “El glúteo mayor es uno de los músculos más grandes del cuerpo humano y juega un papel importante en la salud metabólica”.
Los resultados del análisis mostraron que las personas con buena condición física, evaluada a través de la actividad física intensa y la fuerza de agarre, tendían a tener una forma 3D del glúteo mayor más definida. Esto no solo significa que el volumen del músculo es grande, sino que también indica que la forma estructural está más desarrollada y muestra características saludables. Por el contrario, en personas con envejecimiento, debilidad o hábitos de vida sedentarios, se observaron cambios estructurales que indicaban un adelgazamiento del glúteo mayor.
En particular, en los casos de diabetes tipo 2, los patrones de cambio en el glúteo variaron notablemente según el género. En los hombres, se observó una atrofia muscular general, mientras que en las mujeres, se mostró una forma relativamente más grande del músculo. El equipo de investigación explicó que esto podría deberse a la infiltración de grasa en el interior del músculo.
El equipo evaluó que “incluso con la misma enfermedad, hombres y mujeres pueden mostrar respuestas biológicas muy diferentes”. En los cambios asociados con la debilidad, los hombres mostraron una atrofia general del glúteo mayor, mientras que en las mujeres, los cambios fueron relativamente limitados.
El equipo de investigación indicó que estos cambios en la forma del glúteo mayor podrían reflejar anomalías metabólicas y deterioro funcional en las etapas iniciales de la diabetes. Es decir, los cambios en la estructura de la forma del glúteo podrían utilizarse como un indicador estructural para detectar tempranamente el deterioro de la salud metabólica.
Los expertos en ejercicio enfatizan que “fortalecer el glúteo no solo mejora la apariencia, sino que también tiene beneficios para el control del azúcar en sangre, la estabilidad postural y la prevención de caídas, lo que contribuye a la salud general”. El fortalecimiento del glúteo no solo mejora la marcha y el equilibrio, sino que también desempeña un papel clave en la absorción de impactos en la cintura, el trasero y las rodillas.
Por ello, los expertos recomiendan fortalecer el glúteo a través de ejercicios de resistencia como sentadillas, lunges y puentes. Si estos ejercicios son difíciles debido a dolor en las articulaciones o lesiones, el pilates o ejercicios de bajo impacto también pueden ser una alternativa realista.