
La cantante y actriz IU (33) ha aplazado el concierto previsto para septiembre y el calendario de lanzamiento de su sexto álbum de estudio por el empeoramiento de su salud auditiva.
La artista explicó el día 20, a través de la plataforma para fans Fancafe “Berries”, que “recientemente se han agravado los síntomas crónicos de la disfunción tubárica patulosa (patulous Eustachian tube)”, y agregó: “Creo que en los últimos años me he exigido un poco de más por ambición de trabajo, sin pensar en mi estado físico. Los síntomas de mi oído, de por sí, mejoran y empeoran a su antojo, pero últimamente han continuado día y noche durante varios días seguidos, y se repetía que, al cantar, me resultaba difícil recuperar mi condición”.
IU precisó: “No supone un gran obstáculo para la vida diaria, pero cantar está directamente ligado al estado del oído. Los especialistas también opinaron que, en este estado, sería excesivo seguir adelante con el concierto”, y comunicó el aplazamiento de la gira nacional que comenzaba con el concierto de Goyang, así como del lanzamiento de su sexto álbum de larga duración. Aunque dijo que “lo siento muchísimo por los fans”, quiso tranquilizar a sus seguidores al subrayar: “La enfermedad que padezco no es una dolencia dolorosa ni una que haga imposible la vida cotidiana”.
IU ya había contado en un concierto en septiembre de 2022: “No es grave, pero desde hace un año sigo en una situación en la que no puedo controlar bien mi oído”, y añadió: “Como el oído se me ha puesto un poco mal, desde anoche hasta el ensayo de hoy lo he pasado como en el infierno”. ¿Qué es la disfunción tubárica patulosa, la dolencia crónica que atormenta a IU, una solista y actriz de actividad incesante y sin rival?

La disfunción tubárica patulosa que atormenta a IU: una afección en la que el conducto que conecta el oído y la nariz permanece “abierto de forma continua”
La disfunción tubárica patulosa (Patulous Eustachian Tube) es una afección en la que la “trompa de Eustaquio (Eustachian tube)”, que conecta el oído y la nariz, no se cierra y permanece abierta incluso en reposo.
En condiciones normales, la trompa de Eustaquio permanece cerrada y se abre brevemente al tragar saliva o bostezar para regular la presión del oído medio. Sin embargo, cuando aparece la disfunción tubárica patulosa, la trompa queda abierta de forma continua y se manifiesta la “autofonía (Autophony)”, en la que la propia voz o la respiración resuenan con fuerza dentro del oído.
Muchos pacientes se quejan con frases como: “Mi voz resuena como si tuviera un megáfono”, “Siento como si el aire entrara y saliera dentro del oído cada vez que respiro”, o “Siento el oído completamente taponado, pero en las pruebas no aparece nada anormal”. En particular, para un cantante que debe controlar con precisión su propia voz, puede suponer una carga lo bastante grande como para condicionar una actuación.
Es fácil confundirla con la sensación de oído taponado durante el despegue y el aterrizaje en avión, pero en realidad el mecanismo es el opuesto. En el avión, por los cambios de presión, la trompa de Eustaquio no se abre bien y por eso el oído se queda embotado; en la disfunción tubárica patulosa, en cambio, la trompa está excesivamente abierta. En ambos casos puede sentirse el oído tapado, pero el rasgo más característico de la disfunción tubárica patulosa es que la propia voz y la respiración resuenan con fuerza dentro del oído.
Más que la curación completa, la clave del tratamiento es el “control de los síntomas”
Aunque la causa exacta aún no se ha esclarecido, se conocen como factores de riesgo la pérdida rápida de peso, la deshidratación, el ejercicio excesivo, los cambios hormonales asociados al embarazo y algunas enfermedades neurológicas y musculares. En particular, si disminuye el tejido graso alrededor de la trompa de Eustaquio, esta puede no cerrarse correctamente y aparecerán los síntomas; tampoco son pocos los casos que se presentan sin una causa específica.
La disfunción tubárica patulosa no es una enfermedad que ponga en peligro la vida, pero se considera una dolencia crónica que alterna mejorías y empeoramientos. Si los síntomas son leves, puede mejorar de forma natural, pero si se cronifica puede repetirse durante un largo periodo. Por ahora no existe un tratamiento que elimine por completo la causa, de modo que la clave es manejarla controlando los síntomas.
Cuando los síntomas son intensos, a veces se recurre a tratamientos farmacológicos con suero fisiológico o medicamentos que hinchan la mucosa, inyecciones en la entrada de la trompa de Eustaquio o cirugías para estrecharla. No obstante, la eficacia varía según la persona, por lo que el abordaje se elige en función del estado del paciente.
Descanso suficiente e hidratación… hay que cuidar el estado general
Los especialistas subrayan que, en pacientes con disfunción tubárica patulosa, es importante evitar los factores que agravan los síntomas. Conviene beber suficiente agua para prevenir la deshidratación y evitar dietas extremas o pérdidas de peso bruscas. También hay que vigilar que el ejercicio excesivo no provoque deshidratación, y ayuda mantener el estado físico con sueño y descanso suficientes.
También es necesario gestionar bien el estrés. Aunque no se ha confirmado que el estrés sea una causa directa de la disfunción tubárica patulosa, la fatiga y el estrés pueden hacer que los síntomas se perciban con mayor sensibilidad o empeoren, por lo que se recomienda acompañar el tratamiento con hábitos de vida regulares y un buen control del estado general.