
Postres hechos con mantequilla como el «tteok de mantequilla», correr mientras se hace mantequilla en el «Butter Run», tomar una cucharada de mantequilla en ayunas nada más levantarse por la mañana…
Últimamente, el ingrediente que no falta en comidas de moda, retos en redes sociales (SNS) y rutinas de hábitos alimentarios es, precisamente, la «mantequilla». En especial, recientemente el «reto del Butter Run», en el que se hace mantequilla corriendo con nata para montar dentro de una bolsa con cierre hermético, se ha vuelto tema de conversación entre corredores, y el número de personas que buscan mantequilla sigue aumentando.
A diferencia del pasado, cuando predominaba la percepción negativa de que «la mantequilla es pesada y engorda», hoy se revaloriza por su sabor y su aroma. En este cambio también influyó, a comienzos de la década de 2010, la popularidad mundial de la dieta cetogénica y de los patrones bajos en carbohidratos y altos en grasa, que usan la grasa como principal fuente de energía en lugar de los hidratos de carbono, impulsando el interés por consumir «grasas saludables». En una época similar, el «café a prueba de balas (Bulletproof Coffee)», que mezcla café negro con mantequilla sin sal y aceite, también ganó popularidad como método para perder peso.
La mantequilla, consumida en una cantidad adecuada, puede ser beneficiosa para la salud. En particular, es rica en vitamina A, que contribuye a la salud ocular y a la regeneración de la piel, y también contiene vitamina E, con acción antioxidante. Además, si se usa mantequilla al saltear verduras u hortalizas, los nutrientes liposolubles presentes en ellas pueden absorberse mejor en el organismo.
En el borrador de revisión de las «Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030 (DGA)», publicado recientemente por el Gobierno de Estados Unidos, también se promovió el concepto de «grasas saludables» y se recomendaron alimentos con grasas de origen animal como la carne, la mantequilla y el sebo. Esto supone un cambio respecto a guías anteriores, que enfatizaban la «grasa como enemiga de la salud».
No obstante, incluso en esta revisión se sigue recomendando, como antes, limitar las grasas saturadas a menos del 10% de las calorías totales diarias. Es decir, se pueden consumir, pero comer en exceso puede ser problemático. Las grasas saturadas presentes en la mantequilla pueden elevar el colesterol LDL en algunas personas, como quienes tienen obesidad o diabetes, y esto puede actuar como un factor que aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Entonces, ¿cuál es la cantidad adecuada de mantequilla al día? Las Ingestas Dietéticas de Referencia para la población coreana de 2025 (KDRIs) recomiendan limitar el consumo de grasas saturadas en adultos a menos del 7% de la energía total. Por ejemplo, si se asume una ingesta diaria de unas 2000 kcal, el límite de grasas saturadas sería de aproximadamente menos de 15 g.

Como referencia, la nata para montar que los corredores suelen poner en una bolsa con cierre hermético o en una botella de plástico durante el reto Butter Run suele ser de 150 a 200 mL. Si se corre con energía sosteniendo la bolsa con nata, la grasa láctea se aglutina y se convierte en mantequilla: aproximadamente entre el 30% y el 45% de la nata utilizada, es decir, unos 50 a 90 g. Sin embargo, la mantequilla elaborada de este modo supera con creces la ingesta diaria recomendada de grasas saturadas para un adulto, por lo que se aconseja no comerla toda de una vez, sino dividirla y guardarla, o compartirla con otros compañeros corredores.
