
El cepillo de dientes es una herramienta de higiene que se utiliza en la boca cada mañana y noche. Sin embargo, hay opiniones diversas sobre ‘con qué frecuencia debe cambiarse’. Desde la afirmación de que debe cambiarse cada mes, hasta la opinión de que está bien usarlo hasta que las cerdas estén visiblemente desgastadas, e incluso hay quienes dicen que no hay problema en usarlo durante un año.
En este sentido, un microbiólogo ha emitido una recomendación relativamente clara. La profesora asociada de microbiología clínica de la Universidad de Leicester en el Reino Unido, Primrose Prieston, afirmó que, en situaciones generales sin infecciones bucales especiales, es apropiado cambiar el cepillo de dientes cada 3 meses.
Cambio cada 3 meses es lo básico
La doctora Prieston explicó en una entrevista con el medio británico Daily Mail que “es recomendable cambiar el cepillo cada 3 meses”, y añadió que “en caso de infecciones bucales o de encías, debe cambiarse con más frecuencia para evitar reinfecciones”.
Esta recomendación coincide con las directrices del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS). De hecho, muchos expertos dentales aconsejan que, incluso antes de que las cerdas se desgasten, se utilice un período de aproximadamente 3 meses como criterio para el cambio. Esto se debe a que, si las cerdas están desgastadas, la placa dental puede no eliminarse de manera efectiva.
Lo más importante no es la frecuencia de cambio, sino los hábitos de cuidado
La doctora Prieston señaló que las personas suelen concentrarse solo en ‘con qué frecuencia cambian el cepillo’, pero el problema más importante es la forma en que se lavan y almacenan después de su uso.
Según su explicación, después de cepillarse, pueden quedar restos de alimentos y microorganismos en el cepillo. Se ha informado que en nuestra boca existen más de 500 tipos de bacterias y hongos, y algunos de ellos se trasladan a las cerdas del cepillo durante el proceso de cepillado. Los restos de alimentos pueden convertirse en un ambiente propicio para la proliferación de bacterias y hongos.
Por lo tanto, el cuidado posterior es importante. La doctora Prieston recomendó enjuagar el cepillo con agua caliente durante más de 30 segundos después de usarlo. En este proceso, se pueden eliminar los restos de pasta de dientes o alimentos, así como los microorganismos. También mencionó métodos más exhaustivos de limpieza, como sumergir el cepillo en bicarbonato de sodio o enjuagues bucales antibacterianos durante un tiempo determinado, o utilizar vapor de agua caliente.
Otro punto a tener en cuenta es no colocar el cepillo cerca del inodoro. Cuando se tira de la cadena, pequeñas gotas de agua pueden dispersarse en el aire, y durante este proceso, existe la posibilidad de que los microorganismos se propaguen al entorno circundante. Por lo tanto, es recomendable mantener el cepillo lo más alejado posible del inodoro y secarlo en un lugar bien ventilado.
[Preguntas frecuentes]
Q1. ¿Es necesario cambiar el cepillo cada 3 meses?
A. Generalmente, se recomienda cambiarlo cada 3 meses. Sin embargo, si las cerdas se desgastan más rápido o si hay infecciones bucales o de encías, es mejor cambiarlo con más frecuencia.
Q2. Si el cepillo parece estar en buen estado, ¿puedo seguir usándolo?
A. Aunque parezca estar bien, puede haber un desgaste microscópico. Si las cerdas están desgastadas, la eficiencia en la eliminación de la placa puede disminuir, por lo que es seguro cambiarlo según el tiempo de uso.
Q3. ¿Cómo debo cuidar el cepillo?
A. Después de usarlo, es fundamental enjuagarlo con agua caliente durante más de 30 segundos y secarlo en un lugar bien ventilado. Mantenerlo alejado del inodoro también puede ayudar en la higiene.