
Con el inicio de la temporada de lluvias, se suceden días nublados y húmedos. Basta con mirar alrededor para comprobar que no son pocas las personas que se quejan de un dolor de cabeza punzante o de sentirse, sin motivo aparente, cansadas y con el ánimo bajo.
Estas molestias, asociadas a cambios en la presión atmosférica, la temperatura, la humedad y la radiación solar, suelen agruparse bajo el término «enfermedad meteorológica». No es un diagnóstico médico, sino una etiqueta que engloba distintos síntomas físicos y psicológicos que aparecen cuando cambia el tiempo.
Durante la temporada de lluvias, el biorritmo puede desajustarse con facilidad cuando coinciden la reducción de la radiación solar, la alta humedad y la baja presión atmosférica. Como consecuencia, pueden aparecer cansancio, ánimo depresivo, dolor de cabeza e insomnio, entre otros.
La falta de luz solar altera el reloj biológico
El organismo regula el biorritmo diario (ritmo circadiano) a través de la luz solar. Cuando, en la temporada de lluvias, las nubes tapan el sol y se encadenan días grises, disminuye la exposición a la luz natural y pueden alterarse los ciclos de sueño y vigilia.
El «trastorno afectivo estacional» (Seasonal Affective Disorder·SAD), que provoca ánimo depresivo y apatía por la reducción de la radiación solar en invierno, es una enfermedad representativa vinculada a cambios del biorritmo. Los expertos explican que la enfermedad meteorológica en la temporada de lluvias también puede influir en parte en molestias físicas y psicológicas —como el cansancio o el ánimo depresivo— al provocar, por la falta de luz, cambios en el biorritmo y en la función de la melatonina y la serotonina.
Los cambios de presión atmosférica también se citan como un factor relacionado con la enfermedad meteorológica. Aunque el grado de afectación varía de una persona a otra, algunos estudios indican que cuando la presión atmosférica baja o cambia de forma brusca pueden desencadenarse o empeorar las migrañas.
La alta humedad provoca cansancio
La elevada humedad propia de la temporada de lluvias dificulta la evaporación del sudor, complica la regulación de la temperatura corporal y hace que sea más fácil sentirse fatigado. Además, un ambiente interior húmedo favorece la proliferación de moho y ácaros del polvo doméstico, lo que puede agravar enfermedades alérgicas como la rinitis o el asma.
Para prevenirlo, conviene mantener una temperatura y una humedad adecuadas en el interior y prestar atención a la ventilación. La Agencia para el Control y la Prevención de Enfermedades de Corea (KDCA) recomienda, como norma de salud para las noches tropicales, mantener el hogar fresco y confortable con una temperatura interior de 24~26℃ y una humedad en torno al 50%.
También son importantes los hábitos regulares. Incluso en días nublados, ayuda acostarse y levantarse a horas fijas y, aunque sea durante una pausa en la lluvia o junto a una ventana, exponerse lo suficiente a la luz natural. Los estiramientos en casa o el ejercicio aeróbico ligero también son eficaces para cambiar de ánimo y aliviar el estrés.
En la mayoría de los casos, la enfermedad meteorológica durante la temporada de lluvias puede aliviarse solo con el control de los hábitos de vida. No obstante, los expertos aconsejan acudir a un centro sanitario para una evaluación precisa si el dolor de cabeza, el ánimo depresivo o el insomnio se prolongan durante más de 2 semanas o interfieren hasta el punto de dificultar la vida cotidiana.
