«Era de salud frágil y ahora es el más sano»: lo ocurrido en una reunión de antiguos alumnos de 93 años

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«Ni con la comida ni con el ejercicio me excedí jamás»

Muchos mayores subrayan que el «secreto» de una longevidad saludable es que «ni con la comida ni con el ejercicio se excedieron». Foto=Getty Image Bank

«Este amigo estaba siempre pachucho, pero ahora es el más sano»... La frase se escuchó en una reunión conmemorativa de antiguos compañeros de instituto, todos de 93 años. La escena encierra una paradoja: quien en la época escolar tenía una salud delicada es, entre sus compañeros, quien disfruta de la mayor esperanza de vida saludable (vivir muchos años con buena salud). Aquel amigo que de estudiante enfermaba con frecuencia y preocupaba a los demás está viviendo muchos años «lleno de vitalidad». Uno de los asistentes lo resumió así: «Los amigos que de jóvenes presumían de salud ya se han ido todos». Los demás asentían: «Sí, sí, es verdad». En las palabras de estos nonagenarios hay una lección. Conviene repasar qué significa la esperanza de vida saludable.

Un hombre de 93 años, con la espalda erguida... y que acaba de publicar incluso un libro académico

El antiguo alumno al que señalaron sus amigos —todos ya en la primera mitad de los 90— no mostraba señales habituales de la vejez como dentadura postiza, audífono o bastón. También mantenía la espalda recta. Según relatan, recientemente ha publicado un libro. No era un típico volumen de ensayos, sino una especie de obra académica basada en referencias de textos de Oriente y Occidente. A día de hoy sigue escribiendo a diario. Lleva escribiendo un diario desde niño. En ocasiones también da conferencias. Últimamente, a petición del público, imparte charlas sobre la esperanza de vida saludable, porque a la gente le interesa mucho «vivir muchos años con buena salud».

«Ni con la comida ni con el ejercicio me excedí jamás»

El hombre de 93 años recalcó que el «secreto» de su longevidad saludable es que «en todo evitó excederse». Su familia no es una «familia longeva». Sus padres fallecieron ambos antes de los 60 años. Como desde pequeño tuvo una salud frágil, fue prudente tanto con la alimentación como con el ejercicio. Bebía un poco de alcohol, pero nunca fumó desde el principio. Como si comía en exceso lo pasaba mal todo el día, se esforzaba por respetar una cantidad adecuada. En cuanto al ejercicio, desde después de los 60 se centra sobre todo en caminar y nadar. Dijo que, al mover las piernas dentro del agua, incluso en la primera mitad de los 90 no ha tenido problemas en las articulaciones de las rodillas.

Por qué escribe un diario y toma notas cada día... contribuye a la memoria y a la salud cerebral

Recuerda que su abuela padeció demencia y toda la familia lo pasó mal. Tiene muy presente que, aunque el cuerpo esté sano, si se desarrolla demencia no sirve de nada. Aún hoy, desde la mañana hasta que se duerme, vuelca en el diario lo que ha hecho. No intenta escribir frases bonitas y, en muchos casos, lo hace en formato de notas. Registra con todo detalle, desde el tipo de menú de las tres comidas diarias hasta cuánto dinero dio a su nieto, o por dónde paseó. El diario ayuda a prevenir la demencia. Recordar la agenda del día y escribir usando los dedos es muy beneficioso para la función cognitiva.

¿Cómo son los hábitos de alimentación y ejercicio de los mayores de 93 y 106 años?

No se puede generalizar el caso de una sola persona, porque las circunstancias individuales son distintas. Pero, sorprendentemente, la rutina diaria de este hombre de 93 años se parece al estilo de vida del profesor Kim Hyung-seok, de 106 años (nacido en 1920). Evita excederse en todo y, incluso en la vejez, no deja de realizar actividades intelectuales. En cuanto al ejercicio, se centra sobre todo en caminar y nadar, que cargan menos las articulaciones. Por la mañana toma proteínas con huevos y lácteos, y complementa vitaminas y nutrientes antioxidantes con diversas verduras y frutas. Tras el desayuno, sube una cuesta del barrio para fortalecer la musculatura de las piernas.

Hay casos en los que una persona que solía estar sana fallece de repente. A veces, quienes acuden al velatorio se sorprenden y dicen: «Era alguien que ni siquiera cogía un resfriado...». También hay personas que, pasada la mediana edad, se estropean el cuerpo por hacer ejercicio en exceso. Hay adultos de mediana edad que, intentando vivir más, practican senderismo o maratón y mueren de forma súbita. En todos esos casos, el detonante es el ejercicio excesivo. Parece que el punto de partida de una esperanza de vida saludable sin demencia es hacer ejercicio y comer sin salirse de la medida, mantener la curiosidad por el mundo y seguir activando el cerebro.

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