
No son pocas las personas que, pese a tener un peso normal, notan un abultamiento marcado en la parte baja del abdomen. En estos casos, a menudo no se trata solo de grasa subcutánea: suelen confluir el aumento de la grasa visceral, los gases intestinales, el estreñimiento, la pérdida de masa muscular y unos hábitos alimentarios inadecuados, entre otros factores. En particular, quienes trabajan en oficina y pasan muchas horas sentados, así como las personas de mediana edad, tienden a acumular grasa abdominal con mayor facilidad.
La grasa abdominal puede reducirse si se evita comer en exceso con alimentos de alta saciedad y se mantienen a raya la glucemia y la inflamación. Estos son algunos alimentos que pueden ayudar, aunque sea mínimamente, a perder barriga.
Kiwi, rico en vitamina C y útil para mejorar el tránsito intestinal
El kiwi contiene mucha vitamina C. Aporta más del doble que la naranja, que suele considerarse una de las frutas más ricas en esta vitamina. La vitamina C no solo ayuda a neutralizar los radicales libres, responsables del envejecimiento, sino que también puede contribuir a bajar la presión arterial y a aportar vitalidad al organismo. Es especialmente recomendable para quienes tienen el bajo vientre abultado por estreñimiento o gases intestinales. Esto se debe a que el kiwi es rico en fibra dietética y en actinidina, una enzima proteolítica (que descompone proteínas), lo que contribuye a mejorar el movimiento intestinal.
Arándanos, frescos y eficaces para reducir la grasa acumulada en el abdomen
Los arándanos se consideran un ‘superalimento’ representativo. Se debe a su riqueza en antioxidantes como antocianinas, carotenoides y flavonoides. También pueden ayudar a reducir la barriga. Según el Instituto Nacional de Ciencias de los Cultivos Alimentarios, los catequinos presentes en los arándanos disminuyen la grasa acumulada en el abdomen y reducen el riesgo de síndrome metabólico. Además, las frutas del grupo de las bayas tienen un contenido bajo de azúcares y calorías. De acuerdo con la Tabla Nacional Estándar de Composición de Alimentos, 100 g de arándanos aportan 43 kcal y contienen 7,86 g de azúcares.
Avena, ayuda a suavizar el aumento de la glucemia tras las comidas
La avena es un alimento que aparece de forma recurrente cuando se habla de controlar la barriga. El ‘betaglucano’, una fibra dietética soluble abundante en la avena, se transforma en el estómago en una sustancia con textura de gel y ayuda a mantener la saciedad durante más tiempo. También contribuye a que el aumento de la glucemia después de comer sea más gradual y a reducir los niveles de colesterol. Según un equipo de investigación de la Universidad de Tufts (Estados Unidos), cuanto mayor es el consumo de cereales integrales, menor es la acumulación de grasa abdominal. Consumir avena de forma constante puede ayudar a reducir los atracones y a influir positivamente en el control de la grasa visceral.
Yogur griego, protege el músculo y ayuda a reducir la grasa
Durante una dieta, es frecuente que la masa muscular disminuya antes que la grasa. Cuando baja el músculo, desciende el metabolismo basal y la barriga aumenta con más facilidad. El yogur griego, con un alto contenido de proteínas y un contenido de azúcar relativamente bajo, es adecuado para el control del peso. Además, aumenta las bacterias beneficiosas del intestino, mejora la salud intestinal y ayuda a aliviar la distensión abdominal.
Té de menta piperita, reduce la distensión abdominal y favorece la salud intestinal
El té de menta piperita es recomendable para quienes, sin haber comido en exceso, sienten el abdomen hinchado como si tuvieran gases y engordan con facilidad en la zona de la barriga. Esto se debe a que el ‘mentol’ presente en la menta piperita reduce las contracciones musculares del aparato digestivo y ayuda a aliviar la inflamación. El mentol también aporta un suave sabor mentolado que deja una sensación de frescor en la boca. No obstante, conviene evitar tomarlo en exceso. En particular, la menta piperita puede disminuir la producción de leche materna, por lo que se recomienda que las personas embarazadas o en periodo de lactancia no la consuman.
