Dicen que es bueno para la inflamación y me tomé «este suplemento» sí o sí… «Falta evidencia»: ¿qué ha pasado?

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No está claro que reduzca la inflamación en el organismo

Los resultados de un estudio indican que, aunque tomar un suplemento de creatina puede ayudar a mejorar la fuerza muscular, su efecto antiinflamatorio no está claramente demostrado. [Foto= Getty Image Bank]

Un estudio ha concluido que el suplemento de «creatina», popular entre quienes entrenan, es eficaz para mejorar la fuerza, pero que faltan pruebas científicas sobre su supuesto efecto antiinflamatorio, ampliamente difundido.

El equipo del profesor Vítor Engrácia Valenti, de la Universidade Estadual Paulista (UNESP), informó de que, tras analizar los datos de 8 ensayos clínicos aleatorizados y controlados en humanos, no encontró evidencia consistente de que la suplementación con creatina reduzca de forma significativa los marcadores de inflamación en el organismo. El estudio se publicó recientemente en la revista académica internacional 〈Frontiers in Immunology〉.

Desde la década de 1990, la creatina se ha considerado un compuesto que ayuda a mejorar el rendimiento deportivo, por ejemplo aumentando la eficiencia del entrenamiento y la resistencia a la fatiga. También se ha popularizado el boca a boca de que tendría efectos antiinflamatorios o anticancerígenos. En los últimos tiempos, es habitual verla incluso añadida a barritas proteicas o bebidas de proteínas.

Sin embargo, el equipo explicó que, aunque en experimentos con animales o en estudios de laboratorio con células se ha observado un efecto antiinflamatorio de la creatina, en ensayos clínicos con personas no se ha demostrado dicho efecto.

De hecho, según el análisis, el efecto antiinflamatorio de la creatina solo se observó en situaciones muy limitadas. Únicamente se detectó cierto efecto protector frente a la respuesta inflamatoria aguda cuando deportistas que realizaban ejercicio de alta intensidad y larga duración —como triatlón o carreras de fondo— consumían creatina a dosis altas durante un periodo corto (aprox. 20 g al día durante 5 días).

Pero estos efectos no se reprodujeron en otros grupos. En estudios con pacientes con artrosis o con personas mayores, incluso tras varias semanas de tomar creatina, los marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR) o las interleucinas no disminuyeron de manera estadística ni clínicamente significativa. La reducción media de la PCR fue de solo 0,41 mg/dL, y el descenso de la interleucina-6 fue aún más leve. El equipo analizó que parte de la mejoría observada podría deberse al propio ejercicio, más que a la suplementación con creatina.

El profesor Valenti explicó que la inflamación que se produce durante el ejercicio no es necesariamente algo malo. Según indicó, las moléculas de inflamación aguda transitoria que genera el organismo interactúan con otras señales inducidas por el ejercicio y, de hecho, pueden ayudar a la recuperación y remodelación del músculo, así como al proceso de adaptación.

En cambio, la seguridad de la creatina volvió a quedar respaldada. El equipo señaló que, incluso si distintos grupos —desde atletas de alta intensidad hasta personas mayores o pacientes con artrosis— toman creatina a corto o largo plazo, no se observaron efectos adversos graves ni alteraciones metabólicas, como calambres, deshidratación o molestias gastrointestinales.

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