
Cuando la piel empieza a descolgarse y pierde firmeza, es habitual recurrir de forma natural a los cosméticos con colágeno. En especial, a partir de los 50 no son pocas las personas que dicen: “me pongo todo lo que dicen que es bueno”. Sin embargo, incluso usando de forma constante cosméticos con colágeno caros, a menudo no se notan resultados. En la práctica, la eficacia de los cosméticos con colágeno puede variar según el estado de la piel, el orden de aplicación y la combinación de productos que se utilicen.
Colágeno: pensar que se absorbe directamente en la piel es un malentendido
El colágeno es conocido como una proteína clave que compone la dermis. A medida que envejecemos, una de las razones que se mencionan con frecuencia para explicar la pérdida de elasticidad y la mayor visibilidad de las líneas finas o la sequedad es la disminución del colágeno. Por esta tendencia, se siguen lanzando cosméticos que incorporan colágeno. No obstante, a diferencia de lo que mucha gente cree, aplicarse colágeno sobre la piel no significa que el colágeno “se rellene” tal cual en el interior de la piel.
En los cosméticos se utiliza a menudo en forma de ‘colágeno hidrolizado’, y su función se acerca más a formar una película hidratante en la superficie cutánea para que la textura de la piel se vea más lisa. Por eso, muchas reacciones de usuarios van en la línea de “la piel tira menos”, “el maquillaje se cuartea menos” o “ha disminuido la sensación de sequedad”.
3 minutos justo después de lavarse la cara… si pierdes el momento, la eficacia se reduce a la mitad
Los cosméticos con colágeno son más eficaces cuando se usan justo después de lavarse la cara, mientras aún queda una ligera sensación de hidratación, que cuando la piel está completamente seca. En especial, si primero se deja la piel ligeramente húmeda con un tónico o un sérum hidratante y luego se aplica encima el producto con colágeno, se nota menos que “se queda en la superficie”. Por la noche, se suele aplicar una cantidad algo más generosa de crema; durante el día, se reduce la cantidad para que el maquillaje no se desplace. En días secos, resulta menos pesado aplicar varias capas finas (layering) que poner una capa gruesa de una sola vez.
Por qué a partir de los 50 no basta con aplicar solo colágeno
A partir de los 50, no solo disminuye la firmeza: en muchos casos también se debilita la capacidad de la propia piel para retener agua. Por eso, es más realista entender los cosméticos con colágeno no tanto como una simple “crema efecto lifting”, sino como un cuidado hidratante orientado a que la sequedad y las líneas finas se noten menos.
En particular, quienes por la tarde notan la piel arrugada o ven que el maquillaje se cuartea suelen estar muy influidos por la falta de hidratación. En esos casos, en lugar de aplicar una capa gruesa solo de crema con colágeno, resulta menos pesado extender primero una capa fina de sérum hidratante. Cuanto más fácilmente se reseca la piel, más importante puede resultar una rutina de mantenimiento de la hidratación que añadir más ingredientes de colágeno.
Si se usa junto con vitamina C, aumenta la ‘sinergia de firmeza’
Muchas personas usan los cosméticos con colágeno sin problemas, pero cuando se combinan con otros productos funcionales conviene observar la reacción de la piel. En especial, si se superponen varios productos a la vez con retinol o exfoliantes potentes, la piel puede escocer o enrojecerse. En cambio, al combinarlos con vitamina C o con un sérum hidratante, también hay quien nota que la textura de la piel se ve algo más uniforme.
Eso sí, en personas con piel fina y sensible, cuanto más se añaden productos funcionales en exceso, más puede desestabilizarse el estado de la piel. En días en los que la piel está seca y reactiva, mantener una rutina sencilla con tónico, ampolla de colágeno y crema suele ser menos agresivo.
Hay que aplicarlo también en el cuello para mantener de verdad un ‘aspecto juvenil’
Muchas personas se aplican cosméticos con colágeno solo en el rostro, pero la zona donde más fácilmente se delata la edad es el cuello. La piel del cuello es más fina que la del rostro y se mueve mucho, por lo que incluso pequeños pliegues pueden fijarse con facilidad. En especial, el hábito de mirar el móvil durante mucho tiempo o usar una almohada alta puede hacer que las arrugas del cuello se marquen más. Al aplicar una crema con colágeno, ayuda el hábito de extenderla suavemente desde debajo de las clavículas hacia la barbilla, como si se elevara. Es importante minimizar la presión en lugar de frotar la piel con fuerza.