«¿Oído taponado, no oyes bien?»… Este “hábito” que provoca pérdida de audición: ¿cuál es?

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En un smartphone estándar, el volumen máximo ronda los 100–110 dB, un nivel similar al ruido del metro o al de una obra. Foto=Clipart Korea

De camino al trabajo o de vuelta a casa, te pones los auriculares casi sin pensarlo y empiezas el día. Entre vídeos y unas cuantas canciones, cuando te das cuenta han pasado varias horas. Lo dejas pasar con un “no lo escuché tan alto, no pasa nada”, pero en algún momento notas el oído taponado. Veamos cómo un hábito ya normalizado con los auriculares puede acabar provocando pérdida de audición.

Sonido de 100 dB en auriculares: el daño a las células auditivas puede empezar en poco tiempo

Los auriculares pueden emitir un sonido mucho más fuerte de lo que parece. En un smartphone estándar, el volumen máximo ronda los 100–110 dB, un nivel similar al ruido del metro o al de una obra. El problema es que un sonido de esta intensidad puede dañar las células auditivas no solo con exposiciones prolongadas, sino también en “poco tiempo”.

Por encima de 85 dB, el daño empieza con la exposición continuada, y a 100 dB se entra en una franja de riesgo con exposiciones de unos 15 minutos o más. En particular, como los auriculares transmiten el sonido directamente cerca del tímpano, incluso con los mismos decibelios el estímulo real puede actuar con mayor intensidad. Es decir, si se repite la idea de “un poco más alto, pero solo un rato”, el daño acumulado progresa con rapidez.

Subes un poco el volumen, pero el tiempo seguro se reduce a “una décima parte”

El daño auditivo no depende solo del volumen, sino también del “tiempo” de exposición. Según los criterios de la Organización Mundial de la Salud, a 80 dB es posible una exposición prolongada, pero al subir a 90 dB el tiempo seguro se reduce bruscamente a unas pocas horas. Al acercarse a 100 dB, el tiempo permitido cae a decenas de minutos.

El problema es que la mayoría de la gente no percibe esta diferencia. Por el ruido del transporte público o del exterior, basta con subir un poco el volumen para que la carga real sobre el oído aumente varias veces. Al final, si se repite el hábito de escuchar “un poco más alto de lo habitual”, el desgaste auditivo avanza mucho más rápido de lo que se espera.

Oído taponado y acúfenos (tinnitus): podrían ser señales de “hipoacusia incipiente”

Es frecuente notar el oído taponado o escuchar un pitido “pi-” después de usar auriculares, pero no conviene atribuirlo sin más al cansancio. Estos fenómenos pueden ser temporales, pero si se repiten podrían indicar que el daño en las células auditivas está avanzando.

En especial, la audición suele empezar a disminuir primero en el rango de altas frecuencias (aprox. 4 kHz); en esta fase se oye la conversación cotidiana, pero empeora la capacidad de distinguir sonidos. Si además aparecen acúfenos, significa que el oído ya ha estado expuesto a un estímulo excesivo. Al principio puede recuperarse, pero si se repite aumenta la probabilidad de que evolucione a un daño permanente.

Mil millones de personas en riesgo en todo el mundo: el problema es el “hábito”

La pérdida de audición por el uso de auriculares no se considera un problema individual, sino un problema global. La Organización Mundial de la Salud advierte que alrededor de mil millones de personas de 12 a 35 años están expuestas al riesgo de daño auditivo por el uso de dispositivos de audio personales. En particular, a medida que entre los jóvenes se normaliza escuchar a alto volumen y durante mucho tiempo, aumentan los casos de hipoacusia precoz. Lo importante no es un dispositivo concreto, sino la “forma de uso”. Incluso con los mismos auriculares, el nivel de riesgo cambia por completo según cómo se utilicen.

La regla para proteger la audición: con el “60·60” ya se nota la diferencia

Para proteger la audición hace falta un criterio claro. Los expertos recomiendan usar como máximo el 60% del volumen máximo y no más de 60 minutos por sesión. Además, es importante hacer pausas para dar al oído tiempo de recuperarse. También, en entornos ruidosos es más seguro usar auriculares con aislamiento acústico en lugar de subir el volumen. En definitiva, la clave es simple: no escuchar demasiado alto ni durante demasiado tiempo. Solo con respetar estas pautas básicas se puede reducir de forma considerable el riesgo de daño auditivo.

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