
Si presentas conductas violentas durante el sueño —como representar los sueños con movimientos, dar puñetazos o patadas, o gritar—, puede sospecharse un trastorno de conducta del sueño REM (RBD, por sus siglas en inglés). Además, si ya te han diagnosticado trastorno de conducta del sueño REM, existe la posibilidad de que con el tiempo evolucione a enfermedad de Parkinson, por lo que se requiere seguimiento y manejo continuados.
De hecho, se sabe que una proporción considerable de pacientes con trastorno de conducta del sueño REM desarrolla, años después, enfermedad de Parkinson o demencia con cuerpos de Lewy (un tipo de demencia acompañada de alucinaciones y síntomas parkinsonianos). Kwon Kyung-hyun, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Seran, explicó: «En el trastorno de conducta del sueño REM se debilita la función que regula el sueño y se libera el mecanismo que inhibe la actividad muscular; esto también se relaciona con la enfermedad de Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa causada por la pérdida de neuronas productoras de dopamina en el cerebro».
Cuando aparece la enfermedad de Parkinson, el déficit de dopamina provoca alteraciones en la función que controla los movimientos del cuerpo. Por ello pueden presentarse síntomas como temblor en las manos, lentitud de movimientos (bradicinesia), rigidez muscular e inestabilidad postural.
Sin embargo, cuando los síntomas empiezan a manifestarse, es posible que ya se haya producido un daño considerable en las neuronas del cerebro. Los expertos advierten: «La enfermedad de Parkinson progresa de forma silenciosa en el organismo mucho antes de que aparezcan los síntomas».
Junto con el trastorno de conducta del sueño REM, la disminución del olfato y el estreñimiento crónico también pueden ser síntomas prodrómicos de la enfermedad de Parkinson. Si notas que percibes con menos intensidad el aroma del café o el olor de los alimentos, o si aparece estreñimiento crónico con dificultad para evacuar sin una causa clara, conviene considerar la posibilidad de una evolución hacia la enfermedad de Parkinson. La reducción de la expresividad facial o una voz más baja también pueden ser señales de alerta compatibles con la enfermedad de Parkinson.
Jung Yoo-jin, profesora del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Kyung Hee de Gangdong, subrayó: «La enfermedad de Parkinson puede mostrar síntomas prodrómicos en ámbitos como el sueño, el olfato o la evacuación intestinal mucho antes de que aparezcan síntomas como el temblor o los trastornos de la marcha», y añadió: «Es importante no atribuir estos cambios simplemente al envejecimiento y, mediante la consulta con un especialista, determinar con precisión la situación».
Aún no existe un tratamiento que cure la enfermedad de Parkinson o detenga su progresión. No obstante, si se detecta de forma temprana y se mantienen de manera constante el tratamiento farmacológico y el manejo de los hábitos de vida, puede ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad. El ejercicio —como caminar, nadar o estirar— también es un buen hábito para mantener el equilibrio y la flexibilidad.
