Lo que más asusta al envejecer es la «demencia»… ¿qué hay que empezar a hacer desde hoy para prevenirla?

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[Investigación en salud de Kwon Soon-il]

Para prevenir la demencia, se considera que la mejor estrategia es mantener hábitos de vida saludables en general, como controlar la presión arterial y la glucemia. Foto=Clipart Korea

A medida que envejecen, muchas personas dicen que uno de los problemas de salud que más les preocupa es la «demencia». Lo aterrador de la demencia es que, al destruirse las células cerebrales, van desapareciendo la memoria y la personalidad: es una «enfermedad en la que uno se pierde a sí mismo».

Como es difícil de curar, porque las funciones cognitivas se deterioran de forma progresiva, porque impone una gran carga económica y emocional a la familia y porque puede hacer imposible la vida cotidiana, la demencia se considera una enfermedad incluso más temible que el cáncer. En todo el mundo, el número de personas con demencia está aumentando.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente se estima que hay entre 55 y 57 millones de personas con demencia en el mundo, y se prevé que, debido al envejecimiento de la población, la cifra se dispare hasta unos 75 millones en 2030 y hasta alrededor de 150 millones en 2050.

También en Corea del Sur se ha entrado en la «era del millón de personas con demencia». Según el Ministerio de Salud y Bienestar, el número de pacientes con demencia de 65 años o más, que era de 970.000 en 2025, parece haber superado este año los 1,01 millones.

Entonces, ¿no existe ninguna manera de prevenir esta demencia? ¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo? Hasta la fecha no hay un método demostrado que prevenga la demencia. Sin embargo, como ocurre con muchas otras enfermedades, sí existen medidas que pueden tomarse para reducir el riesgo.

¿Qué es un factor de riesgo?

Un factor de riesgo es un elemento que puede aumentar la probabilidad de desarrollar una enfermedad. Algunos factores de riesgo pueden controlarse, pero otros no. Por ejemplo, el envejecimiento, el mayor factor de riesgo de la demencia, no se puede controlar.

Otro factor de riesgo no controlable son los genes de cada persona. Los genes son estructuras presentes dentro de las células del cuerpo y se heredan de los padres biológicos. Los cambios genéticos, incluso muy pequeños, pueden causar enfermedades.

La raza/etnia y el sexo también influyen en el riesgo. Según estudios realizados en Estados Unidos, un país multiétnico, los afroamericanos, los nativos americanos y los nativos de Alaska presentan las tasas más altas de demencia, y los factores de riesgo pueden diferir entre mujeres y hombres.

En cambio, las personas sí pueden controlar sus conductas y estilos de vida, que pueden influir en el riesgo de ciertas enfermedades. Por ejemplo, la hipertensión es un factor de riesgo importante de cardiopatía. Reducir la presión arterial mediante cambios en el estilo de vida o tratamiento farmacológico puede ayudar a disminuir el riesgo de cardiopatía e infarto de miocardio.

Para identificar qué factores de riesgo pueden prevenir una enfermedad o un trastorno, los científicos primero confirman asociaciones mediante estudios observacionales. Después, realizan ensayos clínicos estrictamente controlados.

Por ejemplo, los investigadores confirman la relación entre la hipertensión y el infarto de miocardio y llevan a cabo ensayos clínicos para demostrar que bajar la presión arterial puede reducir realmente la probabilidad de infarto. Esto no significa que quienes bajan la presión arterial nunca vayan a sufrir un infarto. Pero la probabilidad disminuye de forma considerable.

En el caso de la demencia, ningún factor conductual o de estilo de vida ha alcanzado todavía un nivel que permita a los investigadores afirmar con rotundidad: «esto sin duda prevendrá esta enfermedad». Aun así, están apareciendo de manera continua enfoques prometedores.

En algunos lugares también disminuye la incidencia de demencia

Debido a la tendencia al envejecimiento, se espera que aumente el número de personas con demencia. Sin embargo, en Estados Unidos se ha observado que, en algunas zonas, la incidencia de demencia ha disminuido.

Según estudios observacionales, factores como hábitos de vida saludables y un mayor nivel educativo podrían contribuir a esta disminución. No obstante, los expertos señalan que «la relación causal no está clara y debe verificarse en ensayos clínicos si estos factores pueden prevenir la demencia».

¿Qué se puede hacer para prevenir la demencia?

Como se ha mencionado, todavía no existe un tratamiento eficaz ni una prevención demostrada para la demencia. Sin embargo, lo que diversos estudios han puesto de manifiesto hasta ahora es que, en general, mantener hábitos de vida saludables puede ayudar a abordar factores de riesgo relacionados con la demencia. Estos hábitos incluyen los siguientes.

Control de la hipertensión=La hipertensión afecta negativamente al corazón, los vasos sanguíneos y el cerebro, y aumenta el riesgo de ictus y de demencia vascular. El tratamiento farmacológico y cambios saludables del estilo de vida, como hacer ejercicio y dejar de fumar, pueden ayudar a reducir el riesgo de demencia.

Control de la glucemia=Una glucemia más alta de lo normal puede conducir a la diabetes y aumentar el riesgo de cardiopatía, ictus, deterioro cognitivo y demencia. Elegir alimentos saludables, hacer ejercicio con regularidad, no fumar y realizar revisiones periódicas ayudan a controlar la glucemia.

Mantener un peso saludable=El sobrepeso o la obesidad aumentan el riesgo de problemas de salud asociados, como la diabetes y las cardiopatías. Mantenerse activo y elegir alimentos saludables ayuda a conservar un peso adecuado.

Dieta saludable=Se deben combinar frutas y verduras, cereales integrales, carnes magras y marisco, grasas insaturadas como el aceite de oliva, y lácteos bajos en grasa o desnatados, y limitar otras grasas y azúcares.

Mantener la actividad física=La actividad física aporta muchos beneficios para la salud, como prevenir el sobrepeso, la obesidad, las cardiopatías, el ictus y la hipertensión. Debe fijarse como objetivo al menos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada.

Actividades que mantengan la mente activa=Leer, jugar a juegos de mesa, hacer manualidades o empezar un nuevo pasatiempo, aprender nuevas habilidades, trabajar o hacer voluntariado, y la vida social, entre otras actividades, ayudan a mantener la mente activa.

Mantener relaciones con familiares y amigos=Relacionarse con otras personas y participar en actividades sociales puede prevenir el aislamiento social y la soledad, asociados al deterioro cognitivo y al riesgo de demencia.

Tratar los problemas de audición=La pérdida de audición puede afectar a la función cognitiva y al riesgo de demencia en las personas mayores, y puede dificultar la interacción con los demás. Para prevenir la pérdida de audición, hay que proteger los oídos de ruidos fuertes y usar audífonos cuando sea necesario.

Cuidado de la salud mental y física=Incluye realizarse los chequeos de salud recomendados, controlar problemas crónicos como la depresión o el colesterol alto, y consultar periódicamente con profesionales sanitarios.

Sueño de calidad=Dormir bien es importante tanto para la mente como para el cuerpo. Procure dormir entre 7 y 8 horas cada noche. Si duerme poco, no descansa bien o sospecha un trastorno del sueño, debe consultar con un médico.

Prevención de lesiones en la cabeza=Para prevenir caídas y golpes en la cabeza, conviene adaptar el hogar con medidas anticaídas y usar calzado antideslizante. Para protegerse de conmociones cerebrales u otras lesiones cerebrales, hay que usar cinturón de seguridad y casco.

Reducir el alcohol=El consumo excesivo de alcohol puede empeorar problemas de salud como caídas, diabetes, hipertensión, ictus, pérdida de memoria y trastornos del estado de ánimo. Los hombres deben limitarse a dos bebidas al día y las mujeres a una o menos.

Dejar de fumar=Independientemente de la edad, dejar de fumar puede mejorar la salud y reducir el riesgo de infarto de miocardio, ictus y enfermedades pulmonares.

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