
Cánceres difíciles de operar o que no responden bien a la radioterapia convencional. Cánceres recurrentes en pacientes que ya han recibido radioterapia y para quienes volver a tratarse supone una carga. Para estos pacientes, se amplía el acceso a la terapia con iones pesados.
La terapia con iones pesados es una modalidad de radioterapia que dirige iones de carbono contra el tumor. Al emplear iones de carbono, más pesados que los rayos X, permite concentrar la energía de la radiación en la profundidad donde se encuentra el cáncer y reducir de forma notable la dosis que llega a los tejidos sanos situados detrás. Puede provocar un daño intenso en el ADN de las células cancerosas, por lo que se utiliza como opción terapéutica en algunos tumores en los que la cirugía es difícil o que responden mal a la radioterapia previa.
El Hospital Oncológico de Yonsei anunció el día 19 que ampliará las indicaciones de la terapia con iones pesados a los cánceres de cabeza y cuello, los sarcomas y el cáncer de recto recurrente. También pondrá en funcionamiento a pleno rendimiento el segundo equipo rotatorio de terapia con iones pesados.
El Hospital Oncológico de Yonsei inició en 2023, por primera vez en Corea del Sur, la terapia con iones pesados para el cáncer de próstata. Después, fue ampliando de forma sucesiva el alcance del tratamiento al cáncer de páncreas, de hígado y de pulmón. En esta ocasión, extiende el tratamiento incluso a tumores difíciles de operar o que no responden bien a las terapias existentes.
Con todo, no todas las personas diagnosticadas de cáncer de cabeza y cuello o de sarcoma pueden recibir terapia con iones pesados. El hospital determina la indicación tras valorar de forma integral el tipo y la localización del tumor, la posibilidad de cirugía y si el paciente ha recibido radioterapia con anterioridad, entre otros factores.
En cabeza y cuello, hasta cerebro, nervio óptico y médula espinal… hay que controlar el cáncer y preservar la función
El cáncer de cabeza y cuello engloba los tumores que aparecen en la región de la cabeza y el cuello, desde debajo del cerebro hasta por encima de la clavícula. Sus localizaciones también son diversas: cavidad oral, faringe y laringe, nariz y senos paranasales, glándulas salivales, entre otras.
Su tratamiento es complejo porque en la zona se concentran órganos críticos. Además de las estructuras implicadas en el habla y la deglución, se encuentran muy próximos el cerebro y la médula espinal, el nervio óptico, y vasos y nervios principales, densamente distribuidos.
Por estas características, tan importante como eliminar el tumor es preservar la función tras el tratamiento. Hay que considerar no solo la respiración, la fonación y la deglución, sino también el aspecto externo.
El Hospital Oncológico de Yonsei prioriza como candidatos a terapia con iones pesados los carcinomas no escamosos de difícil resección que aparecen en la cavidad nasal y los senos paranasales, la base del cráneo y las glándulas salivales. Entre los ejemplos figuran tumores que responden mal a la radioterapia convencional, como el carcinoma adenoide quístico y el melanoma maligno mucoso.
Los iones de carbono liberan energía al atravesar el cuerpo, descargan la mayor parte a una profundidad concreta y, después, la dosis cae de forma abrupta. A este fenómeno se le denomina ‘pico de Bragg (Bragg peak)’. La dispersión lateral de la radiación en el borde del haz también es relativamente estrecha. Gracias a ello, resulta ventajoso concentrar la radiación en el tumor reduciendo la dosis que reciben tejidos sanos que deben preservarse, como el cerebro, el nervio óptico, la médula espinal o las glándulas salivales.
En un estudio multicéntrico japonés, la tasa de control local a 5 años tras terapia con iones pesados en pacientes con carcinoma adenoide quístico inoperable fue del 68%. En el melanoma maligno mucoso se notificó un control local del 83,9% a 2 años, y en el carcinoma mucoepidermoide, del 95% a 3 años. La tasa de control local se refiere al porcentaje de pacientes en los que el cáncer no volvió a crecer en la zona tratada.
El Hospital Oncológico de Yonsei prevé aplicar, por lo general, terapia con iones pesados a pacientes con cáncer de cabeza y cuello en 16 sesiones a lo largo de 4 semanas.
Sarcomas difíciles de operar… también es complicado aumentar la radiación
El sarcoma es otro cáncer en el que pueden aprovecharse las ventajas de la terapia con iones pesados. Se trata de un tumor maligno que se origina en tejidos de sostén y conexión del organismo, como hueso, músculo, grasa, vasos sanguíneos o nervios. Puede aparecer en zonas difíciles de operar, como la columna vertebral, la pelvis, el sacro o la base del cráneo. Si invade vasos o nervios principales, resulta aún más difícil extirparlo por completo.
Cuando la cirugía es complicada, queda tumor tras la intervención o se produce una recidiva, se considera la radioterapia. Sin embargo, algunos sarcomas responden mal a la radiación convencional con rayos X y requieren dosis más altas.
Pero no es posible aumentar la radiación sin más. A menudo, justo al lado del tumor se encuentran la médula espinal, el intestino y nervios principales.
Los iones pesados permiten concentrar dosis elevadas en el cáncer reduciendo la radiación que reciben los tejidos sanos. Otra característica es que pueden causar un daño mayor en el ADN de las células tumorales que los rayos X.
Por ello, en Japón y otros países se ha utilizado la terapia con iones pesados en osteosarcomas inoperables y en sarcomas de la columna y la región sacra. También se han publicado resultados de seguimiento a largo plazo en pacientes con osteosarcoma y sarcoma de partes blandas en estudios del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Cuántica de Japón (QST), entre otros.
Recidiva de cáncer de recto tras radioterapia previa… volver a tratar supone una carga
El cáncer de recto recurrente es especialmente difícil de tratar en pacientes que ya recibieron radioterapia en la pelvis.
Si el cáncer reaparece en la pelvis tras la cirugía de recto, puede invadir el sacro y la pared pélvica, la vejiga, los uréteres y los nervios. Reoperar puede exigir una resección más amplia, y también preocupa la carga de secuelas como lesión nerviosa o deterioro de la función urinaria y defecatoria.
La radioterapia tampoco es sencilla. En la pelvis se concentran el intestino delgado, el colon y la vejiga. En particular, en pacientes que ya recibieron radiación en el primer tratamiento, hay que considerar además la dosis acumulada que los tejidos sanos pueden tolerar.
En este contexto, el uso de iones pesados resulta ventajoso para concentrar una dosis alta en el tumor recurrente y, al mismo tiempo, reducir la radiación que reciben el intestino, la vejiga y los nervios cercanos.
En un estudio del Grupo Japonés de Investigación en Oncología Radioterápica con Iones Pesados, que analizó a 224 pacientes con recidiva local de cáncer de recto, se observaron una tasa de control local del 93% a 3 años y del 88% a 5 años, y una supervivencia a 3 años del 73%.
También existe un estudio realizado conjuntamente por el Hospital Oncológico de Yonsei y el QST de Japón. Comparó a 35 pacientes con cáncer de recto recurrente previamente irradiados en la pelvis que recibieron retratamiento con iones pesados, con 31 pacientes retratados con rayos X.
Tras ajustar estadísticamente las diferencias en las características de los pacientes, el grupo tratado con iones pesados mostró un menor riesgo de fracaso del control local, muerte y efectos adversos tardíos graves que el grupo de retratamiento con rayos X.
Con todo, se trata de un estudio retrospectivo, no de un ensayo con asignación aleatoria de pacientes. Aún no es el momento de concluir que la terapia con iones pesados sea superior al retratamiento con rayos X.
Rotación de 360 grados alrededor del paciente… entra en servicio el segundo equipo rotatorio
En paralelo al aumento de indicaciones, también se pondrá en marcha todo el equipamiento. Los dispositivos de terapia con iones pesados se dividen en sistemas fijos —en los que el emisor del haz no se mueve— y sistemas rotatorios, en los que el equipo gira 360 grados alrededor del paciente.
El sistema rotatorio permite enviar el haz de iones pesados desde múltiples direcciones mientras el paciente permanece tumbado en la camilla. Su ventaja es que posibilita elegir la dirección de irradiación más adecuada tras valorar la localización y la forma del tumor, así como la posición de los órganos sanos cercanos. Cuanto más compleja es la forma del tumor o más órganos críticos hay alrededor, más fácil resulta evitar las zonas que deben protegerse y concentrar la radiación en el cáncer.
Con la puesta en marcha de este segundo equipo, el Hospital Oncológico de Yonsei operará en total tres dispositivos de terapia con iones pesados: uno fijo y dos rotatorios. En el informe del Centro de Terapia con Iones Pesados publicado en 2024 por el equipo investigador del Hospital Oncológico de Yonsei, el centro se presentó como la primera instalación del mundo equipada con un sistema fijo y dos equipos rotatorios superconductores.
El hospital afirmó que también es la primera vez en el mundo que se operan simultáneamente dos equipos rotatorios. Según explicó, con los tres dispositivos en funcionamiento se puede tratar a unas 40 personas al día.
Keum Woong-seop, director del Centro de Terapia con Iones Pesados del Hospital Oncológico de Yonsei, declaró: “En tumores refractarios, difíciles de operar por la concentración de órganos principales o resistentes a los tratamientos existentes, la clave es aumentar la eficacia terapéutica reduciendo el daño en los tejidos sanos”. Y añadió: “Con la puesta en marcha plena del segundo equipo rotatorio, hemos ampliado el tratamiento personalizado para los pacientes”.
Lee Sang-gil, director del Hospital Oncológico de Yonsei, señaló: “En la terapia con iones pesados, lo más importante es no perder la ventana de oportunidad del tratamiento”. Y concluyó: “Aplicaremos la terapia con iones pesados junto con cirugía, quimioterapia y radioterapia, en función del estado del paciente y del grado de progresión del cáncer, para lograr los mejores resultados posibles”.
