
Mucha gente usa el termo a diario, pero no pocos se limitan a enjuagarlo con agua o a lavarlo por encima y darlo por suficiente. Sin embargo, los especialistas advierten de que, más que el cuerpo, la humedad y los restos de bebida se acumulan con facilidad en el interior de la tapa y en la junta de goma, de modo que la higiene de esa zona resulta aún más importante.
La zona con más bacterias va aparte...hay que desmontar primero la junta de goma
Las partes del termo que se contaminan con más facilidad son la junta de goma del interior de la tapa y el entorno de la boquilla. Su diseño favorece que queden humedad y restos de bebida, lo que puede crear un entorno propicio para la proliferación de bacterias y moho. De hecho, si se lava sin desmontar la junta, a menudo quedan residuos en rendijas que no se ven a simple vista.
Los especialistas recomiendan desmontar por completo la junta de goma y lavarla al menos una vez por semana. Con un cepillo pequeño específico o un cepillo de dientes suave se pueden retirar con facilidad los restos acumulados en las ranuras. En especial, si se suele llevar leche, bebidas proteicas o café con mucho azúcar, lo aconsejable es lavarlo a fondo cada día.

¿Basta con echar agua caliente y ya?...lavar con detergente de cocina es lo básico
Mucha gente cree que con enjuagar con agua caliente la limpieza está hecha, pero pueden quedar componentes grasos y azúcares. El café, el latte y las bebidas proteicas contienen grasas y proteínas, por lo que resulta difícil eliminarlos por completo solo con agua.
Los especialistas aconsejan lavar, tras cada uso, el cuerpo, la tapa y la junta con un detergente neutro de cocina. En el caso de los termos de acero inoxidable, el bicarbonato puede ayudar a eliminar olores, pero es preferible no usar lejía con cloro, ya que puede provocar corrosión del metal. Tras el lavado, es imprescindible retirar por completo la humedad antes de guardarlo.
Aunque solo bebas agua, no te confíes...si lo cierras húmedo, riesgo de moho
Es fácil pensar que no pasa nada si el termo solo se usa para agua, pero si se cierra la tapa cuando aún queda humedad, puede generarse un entorno favorable para la proliferación de microorganismos. En verano, en particular, las altas temperaturas y la humedad hacen que los problemas de olor y moho aparezcan con más facilidad.
Los especialistas recomiendan separar la tapa y el cuerpo tras el lavado, secarlos por completo y solo entonces volver a montarlos. También conviene evitar dejarlo durante mucho tiempo en una bolsa o dentro del coche cuando aún está húmedo. Si la junta de silicona se decolora o el olor no desaparece, sustituirla por una pieza nueva ayuda a mantener una buena higiene.
Los termos también tienen vida útil...hay que comprobar cada cuánto cambiar la junta
El cuerpo de acero inoxidable puede usarse durante mucho tiempo, pero la junta de silicona y las piezas de la boquilla son, en la práctica, consumibles. La exposición repetida al lavado y al calor puede reducir su elasticidad y provocar microgrietas. Si en esas rendijas se acumulan contaminantes, puede resultar difícil eliminarlos por completo solo con la limpieza.
Los especialistas recomiendan, si el fabricante ofrece juntas de recambio, revisarlas o sustituirlas con una periodicidad de 6 meses a 1 año. Tan importante como usar el termo durante mucho tiempo es el hábito de mantenerlo limpio. Cuanto más se usa un objeto de uso cotidiano, más puede una sola rendija pequeña determinar su estado higiénico.