
El hábito de usar lejía cada vez que se limpia el baño puede afectar negativamente, entre otras cosas, a las vías respiratorias y a la piel. En lugar de productos químicos muy irritantes, se pueden utilizar ingredientes fáciles de conseguir en el supermercado para limpiar de forma más segura. Veamos cómo limpiar sin complicaciones con materiales cotidianos.
En el grifo del baño o en la mampara de la ducha, entre otros, la cal se acumula con especial facilidad. Se trata de minerales como el calcio y el magnesio presentes en el agua que quedan en la superficie y se endurecen, volviéndose blanquecinos. Aparece especialmente en entornos donde, tras el uso, la humedad no se elimina por completo o la ventilación es deficiente y la humedad permanece durante mucho tiempo. Si además se suman restos de jabón o de detergentes, las manchas de cal se vuelven aún más evidentes.
¿Usar limón y vinagre puede proteger la salud respiratoria?
Si se usan limón y vinagre en lugar de lejía, se puede proteger, entre otras cosas, la salud respiratoria. Ambos alimentos son ácidos. En cambio, los minerales del agua del grifo forman depósitos alcalinos. Cuando se encuentran propiedades opuestas, se produce una reacción química que ayuda a eliminar la cal de forma eficaz. El limón se puede cortar por la mitad y frotar sobre el espejo, el grifo, etc. El vinagre se mezcla con agua en proporción 1:1, se pone en un pulverizador, se rocía y, por último, se aclara con agua.
Eso sí, conviene evitar mezclarlo con bicarbonato de sodio, que se usa a menudo para limpiar. Cuando el bicarbonato se combina con una sustancia ácida, se produce una reacción de neutralización y el efecto del vinagre o del limón puede disminuir.

También ayuda añadir un 10–20% de soju a una mezcla 1:1 de agua y vinagre
Otra buena opción es añadir soju al agua mezclada con vinagre. En el total de la solución, el soju debe representar aproximadamente un 10–20%. El alcohol del soju aporta un efecto de limpieza complementario durante el proceso. El alcohol reduce la proliferación de bacterias y ayuda a descomponer mejor la grasa adherida a superficies como el suelo.
Además, al añadir soju, por las características del alcohol, se evapora rápidamente junto con la humedad, por lo que también es eficaz para reducir la humedad y los olores tras la limpieza. En particular, si se usa junto con vinagre, puede suavizar el olor característico del vinagre.
Los métodos de limpieza con alimentos son adecuados para un mantenimiento regular. Se pueden usar con frecuencia, por ejemplo una vez a la semana, con poca carga. Cuanto más a menudo se mantenga, menos suciedad se acumula. No obstante, aunque se limpie con frecuencia, es necesario esforzarse en el día a día: tras usar el baño, retirar la humedad que queda en el vidrio o los azulejos con una rasqueta y secar con una toalla, entre otras medidas. Si se mantiene de forma constante, también se puede espaciar el ciclo de limpieza.
¿Qué precauciones hay que tener al usar lejía?
Por otro lado, la lejía permite eliminar con facilidad manchas como la cal. Sin embargo, usarla cada vez puede suponer una carga para la salud. La lejía es un producto doméstico elaborado a partir de hipoclorito de sodio diluido. Incluso si ya viene diluida, su poder oxidante es fuerte y resulta irritante, por lo que es recomendable diluir la lejía con agua en una proporción de 1:100 antes de usarla.
La lejía tiene la característica de liberar sustancias nocivas al entrar en contacto con agua caliente. Por eso es importante limpiar con agua fría. También está contraindicado usar pulverizador. Si se inhalan por la nariz componentes de la lejía presentes en el aire, puede dañarse la mucosa respiratoria. Inhalarla hacia los pulmones puede causar una lesión pulmonar aguda.
