"¿Por qué el olor de mis flatulencias es tolerable, pero el de los demás es difícil de soportar?"

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La aversión a los olores corporales ajenos podría ser una estrategia de evasión de infecciones

Cuando alguien se echa un pedo, frunce el ceño por el olor insoportable, pero su propio olor a flatulencia le parece tolerable. Foto=Getty Images Bank

Cuando alguien se echa un pedo, frunce el ceño por el olor insoportable, pero su propio olor a flatulencia le parece tolerable. No es solo una cuestión de sensación. La respuesta olfativa está influenciada por mecanismos psicológicos y evolutivos. Incluso el mismo tipo de olor puede percibirse de manera diferente dependiendo de "quién lo emitió".

Recientemente, el diario británico The Sun recopiló estudios publicados en revistas académicas que explican por qué las personas sienten que su propio olor a flatulencia es menos desagradable, mientras que muestran una fuerte aversión hacia los pedos de los demás.

Los pedos son un fenómeno fisiológico que expulsa gases generados durante el proceso digestivo. Los principales componentes son nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono, hidrógeno y metano. Según un estudio publicado en la revista ⟪Gut⟫, se ha encontrado que contiene trazas de gases que contienen azufre, siendo el sulfuro de hidrógeno el principal responsable del característico olor a huevo podrido.

El problema radica en la "fuente" de donde proviene el olor, más que en la intensidad del mismo. En un estudio publicado en el ⟪European Journal of Social Psychology⟫, al evaluar olores corporales, sudor y heces, se observó que cuando se creía que el olor provenía de uno mismo, tendía a ser percibido como menos desagradable. Esto se denomina "efecto de fuente". Significa que, incluso con el mismo tipo de olor corporal, la respuesta emocional varía según si es de uno mismo o de otra persona.

En relación a esto, un equipo de psicólogos de la Universidad Macquarie en Australia pidió a los participantes que registraran olores que encontraban en su vida diaria y evaluaran sus propios olores de sudor o flatulencias en comparación con los de otros. Como resultado, los participantes en general evaluaron su propio olor corporal como menos desagradable o menos repugnante que el de los demás.

Los investigadores sugirieron que esta diferencia podría estar relacionada con la evasión de infecciones. Los olores corporales o de excrementos de otros pueden potencialmente contener patógenos, y la respuesta de aversión podría ser un mecanismo para protegerse de enfermedades.

Por otro lado, el olor propio proviene de la microbiota intestinal a la que el sistema inmunológico ya está acostumbrado, por lo que puede ser percibido como relativamente menos amenazante.

Otra explicación es el "efecto de mera exposición". Este es un fenómeno psicológico donde la aversión a un estímulo puede disminuir a medida que se está expuesto repetidamente a él. En un estudio publicado en la revista ⟪Perception⟫, 49 participantes olfatearon olores familiares y no familiares y evaluaron su intensidad y placentero. Como resultado, los olores no familiares fueron percibidos como más intensos y más desagradables.

En un experimento posterior, 36 participantes fueron expuestos repetidamente a un olor no familiar. Con el tiempo, los participantes comenzaron a evaluar ese olor de manera más positiva. Los investigadores explicaron que los olores extraños pueden ser percibidos como más amenazantes al principio debido a su ambigüedad e incertidumbre.

La evaluación de los olores también puede variar según la experiencia emocional. En un estudio publicado en el ⟪International Journal of Comparative Psychology⟫, 32 mujeres participantes jugaron diferentes videojuegos bajo condiciones distintas mientras estaban expuestas a un nuevo olor. Un grupo jugó un juego manipulado para que nunca pudieran ganar, mientras que el otro grupo experimentó un juego divertido con recompensas en efectivo. Después, al evaluar el olor, el grupo que tuvo experiencias positivas lo evaluó como más placentero.

Estos estudios muestran que la reacción a los olores de flatulencia no se debe simplemente a la intensidad del mal olor, sino que está formada por factores complejos como la percepción de la fuente, la familiaridad y el contexto emocional. La tendencia a ser relativamente indulgente con el propio olor y a reaccionar más sensible al olor de los demás podría ser un sesgo psicológico y una posible estrategia evolutiva para evitar infecciones.

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