
En verano, incluso la ropa recién lavada puede desprender olor a humedad. Con el calor y la humedad persistentes, el agua retenida en las fibras del tejido tarda en evaporarse, proliferan los microorganismos y aparece ese característico olor a rancio. Explicamos por qué surge ese olor desagradable pese a usar suficiente detergente y aclarar varias veces, y qué hacer para evitarlo.
La ropa con olor a rancio no es solo una molestia. En niños o personas mayores con la piel sensible o las defensas bajas, puede derivar en irritación cutánea o dermatitis.
Usar bicarbonato y revisar el interior de la lavadora
Para prevenir el olor a rancio, ayuda utilizar bicarbonato durante el lavado. Se puede dejar la colada en remojo unos minutos en agua con bicarbonato antes del lavado, o añadirlo junto con el detergente durante el ciclo para reducir el olor. Si no se dispone de bicarbonato, otra opción es usar una pequeña cantidad de vinagre en el último aclarado.
Si el mal olor se repite pese a lavar con esmero, conviene revisar el interior de la lavadora. El polvo y el moho que quedan en el cajetín del detergente, el tambor o el filtro pueden estar detrás del olor. Es importante limpiar el interior de forma periódica con un limpiador específico para lavadoras. Se llena la lavadora con agua caliente, se añade el producto y se deja en remojo unos 30 minutos. Después, al ejecutar un ciclo de lavado una vez, se pueden eliminar los contaminantes del interior, según se indica.
Por qué es clave el proceso de secado

Acortar el tiempo de secado reduce de forma eficaz el olor a rancio. La clave es minimizar el tiempo en que la ropa permanece mojada. Tras finalizar el lavado, realizar un centrifugado adicional ayuda a disminuir la humedad que queda en las prendas.
Este método resulta especialmente eficaz en prendas que se secan con dificultad, como toallas gruesas o vaqueros. En cambio, en materiales delicados como prendas de punto o ropa técnica, conviene centrifugar en modo suave para evitar dañar el tejido. Si tras el centrifugado aún queda mucha humedad, también es útil envolver la prenda con una toalla seca y presionar ligeramente para que absorba el agua restante.
Al secar, es importante dejar suficiente espacio entre las prendas para que el aire circule bien. Si se tiende la colada demasiado junta, se bloquea el flujo de aire. Eso alarga el tiempo de secado y aumenta la probabilidad de que aparezcan olores. Colocar las prendas pequeñas con una separación regular y extender las prendas gruesas ocupando varios espacios ayuda a reducir el tiempo de secado.

Aprovechar bien el ventilador y el deshumidificador
Si se usa un ventilador o un circulador de aire, el aire interior se mueve y la evaporación de la humedad se acelera. En prendas de manga larga o pantalones, utilizar dos perchas y abrir bien ambas mangas y las perneras permite que el aire llegue también al interior y se sequen más rápido.
Si el aire está húmedo por la colada, conviene usar un deshumidificador. Cierre las ventanas para evitar la entrada de humedad del exterior y coloque el deshumidificador a unos 30 cm de la pared. Si está demasiado cerca, disminuye la eficacia de la deshumidificación.
Incluso la ropa bien seca puede coger olor si el armario está húmedo. Es recomendable ventilar el armario con frecuencia y, al mismo tiempo, colocar un desecante. También se aconseja dejar separación entre las prendas colgadas para favorecer la circulación del aire.
