«¿Reglas irregulares porque se acerca la menopausia?» Las enfermedades uterinas que pueden pasar inadvertidas durante la transición menopáusica

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18 de octubre, Día Mundial de la Menopausia: una ginecóloga explica los síntomas de la transición menopáusica y cómo tratarlos y cuidarse

Lee Yun-jung, directora de la clínica de ginecología Wymiz, durante una entrevista con Komedi.com. Foto: Kim Hyun-jung, productor

Las mujeres de entre 40 y 59 años experimentan diversos cambios físicos antes de la menopausia. El ciclo menstrual puede volverse irregular, variar la cantidad de sangrado y aparecer síntomas que antes no tenían, como sofocos, trastornos del sueño o cambios de humor. Son manifestaciones que pueden surgir al entrar en la «transición menopáusica», cuando cambian la función de los ovarios y la producción de hormonas femeninas.

La transición menopáusica no es solo un periodo de espera hasta que termina la menstruación: es una etapa importante para preparar la salud después de la menopausia. Conviene prestar atención si, durante esta etapa, el sangrado menstrual aumenta de repente, el dolor de regla se intensifica o se producen sangrados repetidos fuera de la menstruación. Estos síntomas pueden deberse tanto a los cambios hormonales de la transición como a enfermedades del útero, entre ellas los miomas o la adenomiosis. Los especialistas advierten de que atribuirlos únicamente al proceso natural de la menopausia y no prestarles atención puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuados.

¿Cuándo comienza la transición menopáusica y qué síntomas hacen necesario acudir al ginecólogo? Si se detecta una enfermedad uterina, ¿qué tratamientos pueden considerarse? ¿Y cómo prepararse para cuidar la salud después de la menopausia?

Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, el 18 de octubre, Komedi.com preguntó a Lee Yun-jung, directora de la clínica de ginecología Wymiz, por los cambios físicos de la transición menopáusica, las principales enfermedades ginecológicas y las opciones de tratamiento y cuidado de la salud.

P. ¿Cuándo suele comenzar la transición menopáusica y qué cambios físicos se producen?

R. La menopausia se produce cuando la función de los ovarios disminuye y la menstruación cesa de forma permanente. Por lo general, se considera que ha llegado cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación desde la última regla. La transición menopáusica es el paso de la etapa fértil a la menopausia. Suele comenzar hacia mediados de la década de los 40, aunque su duración y el tipo y la intensidad de los síntomas varían de una mujer a otra.

En esta etapa, la producción de hormonas femeninas fluctúa considerablemente: los ciclos menstruales pueden acortarse o alargarse y el sangrado puede aumentar o disminuir respecto a antes. También pueden aparecer síntomas vasomotores, como sofocos, sudoración y palpitaciones.

La sensación de calor y la sudoración nocturnas pueden provocar trastornos del sueño. Los cambios hormonales también afectan al estado emocional: puede aparecer de repente un estado de ánimo bajo, irritabilidad, ansiedad o inquietud. Además, pueden producirse otros cambios, como dolor articular, pérdida de elasticidad de la piel y sequedad vaginal.

Para determinar si una mujer está en la transición menopáusica se valoran conjuntamente su edad, las características de sus menstruaciones y los síntomas asociados. Si es necesario, un análisis de sangre puede medir los niveles de hormonas como la hormona foliculoestimulante (FSH) y el estradiol. Pero hay que tener en cuenta que, durante esta transición, los niveles hormonales fluctúan mucho según el momento y las circunstancias. Por eso, una sola prueba puede no bastar para determinar con precisión si una mujer se encuentra en esta etapa.

P. Si cambian el ciclo menstrual o la cantidad de sangrado, ¿cómo se distinguen las señales de alarma que requieren una consulta médica?

R. Durante la transición menopáusica pueden cambiar el ciclo y la cantidad de sangrado, pero un sangrado excesivo o prolongado no debe atribuirse sin más a los cambios hormonales.

Hay que prestar especial atención si la menstruación dura más de 7 días o si el sangrado es tan abundante que obliga a cambiar la compresa o el tampón cada hora. Si la sangre traspasa incluso una compresa grande o una compresa nocturna, puede tratarse de un sangrado menstrual excesivo. También hay que acudir a consulta si se ha diagnosticado anemia o se producen sangrados repetidos fuera de la menstruación.

También conviene observar los cambios en el dolor menstrual. Si apenas había dolor antes, pero aparece por primera vez entre los 30 y los 49 años o empeora progresivamente, podría deberse a una enfermedad uterina. Es recomendable acudir al ginecólogo para determinar la causa, sobre todo si el sangrado o el dolor interfieren en la vida cotidiana.

Foto: Kim Hyun-jung, productor

P. Si durante la transición menopáusica aparecen sangrados menstruales abundantes o dolores de regla intensos, ¿qué enfermedades ginecológicas podrían ser la causa?

R. Entre las principales se encuentran los miomas uterinos, la adenomiosis, la endometriosis y los pólipos endometriales.

Si aumenta el sangrado menstrual o se intensifica el dolor de regla, hay que valorar la posibilidad de miomas uterinos o adenomiosis, entre otras afecciones. Los miomas son tumores benignos que se forman en la capa muscular del útero y, según su tamaño y ubicación, pueden causar menstruaciones abundantes o una sensación de presión en la pelvis. La adenomiosis es una enfermedad en la que hay tejido endometrial dentro de la capa muscular del útero; se caracteriza por dolores menstruales intensos y sangrados abundantes.

Si destaca el dolor, también debe investigarse una posible endometriosis. La presencia de tejido endometrial fuera del útero puede causar dolores menstruales intensos o dolor pélvico crónico. En cambio, si aparece sangrado irregular fuera de la menstruación, pueden considerarse los pólipos endometriales —protuberancias que se forman en el endometrio— o la hiperplasia endometrial, entre otras posibles causas.

P. ¿Qué pruebas se realizan si se sospecha alguna de estas enfermedades uterinas?

R. Primero se pregunta por el ciclo menstrual, la cantidad y duración del sangrado, la intensidad del dolor de regla y la presencia de sangrados anómalos. También se revisa si anteriormente se ha diagnosticado o tratado alguna enfermedad uterina.

Después, según sea necesario, se realizan una exploración pélvica y una ecografía. La ecografía transvaginal permite comprobar el estado del útero y los ovarios, la presencia de lesiones como miomas o pólipos, el grosor del endometrio y el tamaño del útero. Si se sospecha una alteración endometrial o persiste un sangrado anormal, pueden ser necesarias pruebas adicionales, como una biopsia de endometrio.

Los resultados permiten valorar si el sangrado se debe a cambios hormonales o a una alteración estructural del útero, entre otras causas, y decidir el tratamiento.

P. Si se confirma un sangrado menstrual abundante o una enfermedad uterina, ¿qué tratamientos pueden considerarse?

R. El tratamiento se decide valorando conjuntamente la causa del sangrado, la intensidad de los síntomas, el estado de salud de la paciente y sus necesidades anticonceptivas, entre otros factores. Entre las opciones farmacológicas figuran los hemostáticos, los antiinflamatorios y analgésicos, los anticonceptivos orales combinados y los progestágenos.

Otra opción habitual para tratar el sangrado menstrual abundante es el sistema intrauterino de levonorgestrel (LNG-IUS). Es un dispositivo que se introduce en el útero y libera continuamente una hormona llamada levonorgestrel. Así mantiene fino el endometrio y reduce la cantidad de sangrado menstrual. También tiene efecto anticonceptivo, por lo que las mujeres que no desean quedarse embarazadas pueden tratar el sangrado abundante y evitar el embarazo al mismo tiempo. Puede ayudar asimismo a reducir el sangrado y el dolor menstrual en mujeres con adenomiosis o con determinados miomas uterinos.

Si no es posible utilizar un dispositivo intrauterino o la mujer no desea hacerlo, pueden considerarse otros tratamientos hormonales, como los anticonceptivos orales. En particular, si falta poco para la menopausia pero se necesita tanto controlar el sangrado como evitar el embarazo, puede elegirse un medicamento adecuado según el estado de salud. Los anticonceptivos orales combinados con valerato de estradiol y dienogest (E2V/DNG) están autorizados para tratar el sangrado menstrual abundante; conviene consultar a un especialista para que valore su prescripción según los síntomas.

En cambio, puede considerarse una intervención quirúrgica si los miomas o las masas en el útero o los ovarios son grandes, o si es necesario tratar lesiones estructurales como los pólipos endometriales.

P. ¿Todas las mujeres con síntomas de la transición menopáusica necesitan tratamiento hormonal?

R. No todas necesitan tratamiento. Si los síntomas son leves y apenas afectan a la vida cotidiana, puede bastar con mejorar los hábitos de vida y hacer un seguimiento. En cambio, si los sofocos, la sudoración nocturna o los trastornos del sueño son tan intensos que dificultan el trabajo o las relaciones personales, puede considerarse un tratamiento activo.

La decisión de iniciar un tratamiento hormonal para la menopausia debe tener en cuenta no solo la intensidad de los síntomas, sino también la edad, el momento en que se produjo la menopausia, los antecedentes médicos personales y los beneficios y riesgos del tratamiento. Hay que consultar con un médico si este tratamiento es adecuado y, una vez iniciado, puede ajustarse cambiando el medicamento o suspendiéndolo según sus efectos y posibles efectos adversos.

En particular, si se produce una insuficiencia ovárica prematura antes de los 40 años, puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares u osteoporosis. Por ello, si no hay contraindicaciones, es importante considerar el tratamiento hormonal hasta la edad habitual de la menopausia. También puede ser necesario un tratamiento adaptado a cada caso si la mujer se ha sometido a una operación de ovarios o debe prestar especial atención a su salud ósea.

Por el contrario, el tratamiento hormonal puede no ser adecuado si existen antecedentes de cáncer de mama o determinados factores de riesgo, como una enfermedad trombótica. Por tanto, la decisión de tratarse debe tomarse siempre en consulta con un especialista.

P. ¿Qué hábitos conviene adoptar a partir de los 40 años para atravesar la transición menopáusica de forma saludable?

R. Lo que más quiero destacar es el entrenamiento de fuerza. Antes y después de la menopausia, la disminución de las hormonas femeninas y el envejecimiento facilitan la pérdida de densidad ósea y masa muscular. La piel también puede perder elasticidad, y recuperar la masa muscular cuando ya se ha perdido mucha requiere tiempo y esfuerzo. Por eso, es recomendable hacer ejercicio con regularidad desde que se goza de buena salud, siempre que sea posible.

Es importante combinar ejercicio aeróbico, como caminar, con entrenamiento de fuerza, y consumir suficientes nutrientes necesarios para la salud ósea, como calcio y vitamina D. Comer con regularidad, mantener una alimentación equilibrada, dormir lo suficiente, no fumar y moderar el consumo de alcohol son también medidas básicas para cuidar la salud.

Antes y después de la menopausia, los cambios hormonales y la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento, entre otros factores, favorecen el aumento de la grasa corporal, especialmente en el abdomen. Pero ganar peso no es motivo para reducir drásticamente la comida ni para hacer una dieta de adelgazamiento rápida: se podría perder no solo grasa, sino también masa muscular. En lugar de fijarse únicamente en la cifra de la báscula, conviene centrarse en conservar la masa muscular y prevenir la obesidad abdominal.

También es necesario revisar el estado general de salud, incluidos la presión arterial, la glucemia, los lípidos en sangre y el riesgo de osteoporosis. Anotar los cambios habituales en el ciclo menstrual, la cantidad de sangrado y síntomas como el dolor puede ayudar a identificar la causa durante la consulta.

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