
«Si paga alrededor de 1 millón de wones al mes, nosotros nos encargamos del resto».
Es un reclamo habitual en algunos hospitales de cuidados de larga estancia del área metropolitana. La estrategia consiste en destacar solo el total mensual y evitar el desglose de gastos médicos, de cuidador y de comidas. Es una fórmula de marketing típica de los centros que presumen de “buena relación calidad-precio”.
En ese mensaje faltan los costes adicionales. Pueden sumarse, sin límite, desde el uniforme del paciente o los artículos de higiene personal hasta el suplemento por habitación superior, la rehabilitación no cubierta, suplementos nutricionales o terapia manual, además de otros procedimientos, y gastos de traslado y pruebas.
Si el paciente y su familia no se informan y se preparan con antelación, el riesgo es alto: dejarse tentar por lo “barato” y no recibir unos cuidados adecuados, e incluso que el estado empeore con rapidez por unas instalaciones obsoletas.
¿Hay demasiadas camas en una habitación… es seguro?
En un hospital de cuidados de larga estancia, lo que conviene revisar con más cautela son las instalaciones. Muchos centros han recortado costes aumentando el número de camas por habitación.
El Gobierno modificó en febrero de 2017 el reglamento de aplicación de la Ley Médica y limitó a un máximo de 6 las camas que pueden instalarse en una misma habitación de hospitalización en estos centros. Con este criterio, las habitaciones compartidas deben garantizar 6,3㎡ por paciente y mantener una distancia mínima de 1,5 m entre camas.
El problema de las habitaciones masificadas no ha desaparecido por completo. Este estándar se aplica a las habitaciones construidas o ampliadas a partir de 2017. En los centros existentes que obtuvieron la autorización de apertura antes de 2017, basta con mantener una separación de al menos 1 m entre camas.
Por eso, no hace falta concluir que un hospital de cuidados de larga estancia opera ilegalmente aunque tenga habitaciones de 7 u 8 camas, o incluso de 9 o más. Basta con comprobar la fecha de la autorización de apertura. Ahora bien, cuanto mayor sea el número de pacientes ingresados de larga duración en un mismo espacio, más difícil resulta responder si se produce una infección respiratoria o una infección por contacto.
En particular, quienes ingresan en estos hospitales suelen ser personas mayores con múltiples enfermedades de base, es decir, un grupo de alto riesgo ante enfermedades infecciosas. Conviene valorar si compensa asumir ese riesgo a cambio de una cuota de ingreso baja.

La clave es el coste laboral… hay que revisar el «criterio de dotación de personal» en las residencias
En los servicios de cuidados para mayores, la mayor partida es el coste de personal. En los centros de bajo coste, es posible que el recorte se haya hecho precisamente ahí.
En especial, en las residencias (centros de cuidados para mayores) el coste mensual incluye el servicio de cuidador. Por eso es importante adquirir el hábito de comprobar personalmente la ratio de personal.
El Gobierno reforzó desde junio de 2025 el criterio de asignación de cuidadores en residencias hasta 1 por cada 2,1 residentes. En los centros con menos personal del mínimo legal, hay que verificar si los cuidados se prestan adecuadamente.
También es un indicador útil comprobar si cuentan con personal experimentado. Si un cuidador ha trabajado 60 meses o más en esa residencia y completa la formación de ascenso organizada por el Servicio Nacional de Seguro de Salud, puede obtener la acreditación de «cuidador sénior». La residencia puede asignar 1 cuidador sénior por cada 25 residentes; este dato permite estimar no solo la antigüedad del personal, sino también su nivel de experiencia en el trabajo.
¡Primero, el nivel oficial y después, la comprobación in situ 〈〉!
Al investigar varios centros, es fácil confundirse por la mezcla de fuentes de información, como comunidades en internet, cafés, blogs y otras. En ese caso, ayuda empezar por comprobar la calificación oficial del centro.
Por supuesto, hay lugares sin calificación o con la evaluación sin actualizar. Conviene acostumbrarse a interpretar también eso como una señal de riesgo.
La calificación oficial de los hospitales de cuidados de larga estancia puede consultarse en la web del Servicio de Revisión y Evaluación del Seguro de Salud. En la página principal, hay que pulsar [Información médica]-[Búsqueda de evaluación de hospitales] y, después, hacer clic en la categoría [Hospital de cuidados de larga estancia]. Aparecerán las calificaciones oficiales por región (niveles 1~5). También se puede consultar la lista de hospitales por nivel tomando como referencia la ubicación propia.
En el caso de las residencias, la calificación la asigna el Servicio Nacional de Seguro de Salud. Tras acceder a la web del organismo, si se pulsa [Servicios de atención al ciudadano]-[Servicios de búsqueda]-[Buscar centros de cuidados de larga duración], se pueden consultar las calificaciones (niveles A~E) de los centros de cuidados para mayores por región.
Una vez revisada la calificación del centro —ya sea hospital de cuidados de larga estancia o residencia—, hay que ir en persona y verlo con los propios ojos. Los puntos clave son comprobar si la capacidad real, la fecha de autorización de apertura y la ratio de cuidadores (asistentes) coinciden con lo informado en documentos o por teléfono.
Al firmar el contrato, no debe primar solo el total mensual. Durante la consulta, el personal del hospital o de la residencia puede indicar un coste bajo y luego recurrir a una “triquiñuela” para cobrar gastos adicionales tras el ingreso. Hay que revisar personalmente un contrato en formato de factura mensual estimada que desglose por separado el copago de las prestaciones cubiertas y cada partida no cubierta.
Si se puede elegir la hora de la visita, también es una buena opción acudir en una franja que permita comprobar el funcionamiento real, como justo antes de la comida o durante el fin de semana.
En la última entrega (5ª), analizamos qué deben vigilar las familias después de ingresar a sus padres en un hospital de cuidados de larga estancia o en una residencia.
