
IU volvió a ser tema de conversación por sus peculiares hábitos alimentarios.
Recientemente, IU apareció en el canal de YouTube «Yoo In Radio» y, mientras mantenía una conversación distendida con su íntima amiga Yoo In-na, compartió lo que había comido. Ese día, Yoo In-na bromeó: «¿Qué has comido, como si fueras un pajarito picoteando?», e IU respondió: «Hoy he comido una manzana y arándanos». Aunque fue una charla ligera, quedó claro que su ingesta real es muy pequeña, mostrando su faceta de “comedora de porciones mínimas”.
Se sabe que IU suele mantener un peso de alrededor de 44 kg. Además de este tipo de alimentación, en el pasado también comentó en otro canal de YouTube: «Creo que, cuando como, mastico unas 150 veces». El análisis es que no se trata solo de comer poco, sino de que el hábito de “masticar despacio y durante mucho tiempo” reduce de forma natural la cantidad ingerida y actúa como un factor clave para mantener su figura.

Manzana y arándanos… una “estructura de saciedad” que se mantiene incluso comiendo poco
La dieta que IU mostró es sencilla, pero estratégica. La manzana es rica en agua y fibra dietética, por lo que aporta volumen en el estómago y ayuda a mantener la saciedad durante más tiempo; y los arándanos, con una carga de azúcar relativamente menor, complementan el sabor y aumentan la sensación de satisfacción.
Cuando se crea una estructura de “poca cantidad + alta saciedad”, es posible reducir de manera natural el total de calorías ingeridas. La clave no es aguantar a la fuerza, sino elegir una alimentación que se pueda sostener incluso comiendo poco. Este patrón es fácil de repetir y, por tanto, también favorece el mantenimiento del peso a largo plazo.
«Mastico 150 veces»… el hábito clave que cambia la velocidad al comer
El hábito de masticar 150 veces que IU mencionó en el pasado está muy por encima de lo habitual. Por lo general, se recomienda masticar unas 20–30 veces por bocado, pero ella mantiene una cifra muy superior.
Cuando aumenta el número de masticaciones, el tiempo de comida se alarga de forma natural y, al permanecer más tiempo el alimento en la boca, disminuye la velocidad de ingesta. Como resultado, se puede sentir suficiente satisfacción con menos cantidad y se crea una dinámica que reduce la probabilidad de acabar comiendo en exceso.
La saciedad es una “cuestión de tiempo”… cuanto más despacio se come, menos se come
Nuestro cuerpo no siente la plenitud inmediatamente después de empezar a comer. La señal de saciedad tarda un tiempo en llegar al cerebro; si se come rápido, es fácil excederse antes de que llegue esa señal. En cambio, si se mastica y se come despacio, incluso con la misma cantidad se percibe la saciedad antes. Además, al descomponerse mejor el alimento, disminuye la carga digestiva y también se suaviza la velocidad de subida de la glucosa en sangre. En definitiva, el control del peso depende en gran medida no tanto de “cuánto” se come, sino de “cómo” se come.
Cuidado con masticar en exceso… existe un criterio más realista
Aun así, imitar tal cual el hábito de masticar más de 100 veces como IU puede resultar poco realista. De hecho, una masticación excesiva puede sobrecargar la articulación temporomandibular (ATM) o favorecer el desgaste dental. Los expertos consideran más realista mantener el hábito de comer despacio tomando como referencia unas 20–30 masticaciones por bocado. Lo importante no es el número, sino “regular la velocidad”. Con solo reducir el hábito de comer con prisas, ya se puede influir positivamente en el control del peso.