
Con el tiempo primaveral más cálido, cada vez hay más personas a las que no se les detienen el goteo nasal y los estornudos.
En primavera, el polen y las partículas finas aumentan simultáneamente, lo que facilita que se agraven los síntomas de la rinitis alérgica. En particular, la gran diferencia de temperatura entre la mañana y la noche y el aire más seco también hacen que la mucosa nasal se vuelva más sensible. Los expertos subrayan que, más que depender solo de la medicación, el control de los hábitos de vida desempeña un papel importante para aliviar los síntomas.
Después de salir, «lavado nasal»…hay que eliminar el polen
En el control de la rinitis en primavera, lo más importante es eliminar rápidamente los estímulos externos. Tras salir, dentro de la nariz quedan polen, polvo y contaminantes; si no se eliminan de inmediato, la respuesta inflamatoria puede continuar. El lavado nasal con suero fisiológico ayuda a retirar las sustancias que provocan alergia adheridas a la mucosa. Incluso hacerlo una sola vez antes de acostarse reduce durante la noche la congestión nasal y los estornudos.
Al ventilar por la mañana…«esta franja horaria» hay que evitarla
Ventilar es importante, pero el horario lo es aún más. En primavera, la concentración de polen es más alta entre las 5 y las 10 de la mañana, por lo que ventilar en esa franja puede, al contrario, empeorar los síntomas. Si es posible, conviene ventilar brevemente al mediodía o por la tarde. En especial, la clave es elegir días con baja concentración de partículas finas.
Lavarse la cara y ducharse, imprescindible…también hay polen en el cabello
El polen se adhiere con facilidad no solo a la piel, sino también al cabello y a la ropa. Si tras salir solo te lavas la cara y lo dejas ahí, las sustancias alergénicas que quedan pueden seguir irritando. Si el polen pasa a la ropa de cama a través del cabello, los síntomas pueden continuar incluso por la noche. Por eso, después de salir es recomendable ducharse también.
Mantener la humedad interior al 40–60%…protege la mucosa nasal
Cuando el aire se seca, la mucosa nasal se debilita y se vuelve más sensible a los estímulos externos. En ese caso, mantener una humedad adecuada ayuda a proteger la mucosa. Es recomendable mantener la humedad interior en torno al 40–60% utilizando un humidificador o toallas húmedas, entre otros. Eso sí, hay que tener cuidado porque un exceso de humedad puede favorecer la aparición de moho.
Uso de mascarilla…la forma más segura de protección de primera línea
Con solo llevar mascarilla al salir se puede reducir en gran medida la entrada de polen y partículas finas. Es un método imprescindible, especialmente en días de mucho viento o con alta concentración de polen. Últimamente también existen diversas mascarillas funcionales, finas y cómodas para respirar, por lo que pueden utilizarse en el día a día sin dificultad.