
Un estudio ha revelado que el envejecimiento humano no es simplemente un problema de debilidad del cuerpo a medida que pasa el tiempo, sino que puede ser un proceso en el que la estructura interna de las células comienza a cambiar silenciosamente. Dentro de las células, las instalaciones de producción clave que crean proteínas y grasas se reubican a medida que envejecen, y este cambio afecta directamente la esperanza de vida y el estado de salud.
Un equipo de investigadores liderado por el profesor Chris Burkiwitz del Departamento de Biología Celular y del Desarrollo de la Universidad de Vanderbilt en EE. UU. ha confirmado recientemente en un artículo publicado en la edición de febrero de la revista científica internacional ⟪Nature Cell Biology⟫ que el retículo endoplásmico (ER) se reorganiza activamente durante el proceso de envejecimiento celular.
El retículo endoplásmico es una de las estructuras más grandes dentro de la célula, y actúa como una especie de fábrica que se encarga simultáneamente de la síntesis de proteínas y la producción de lípidos (grasas). Los investigadores notaron que a medida que avanza el envejecimiento, las células descomponen selectivamente ciertas áreas del retículo endoplásmico, alterando así el equilibrio estructural.
El mecanismo clave se llama ‘ER-fagocitosis (ER-phagy)’, que es un sistema de reciclaje preciso en el que las células seleccionan y eliminan partes del retículo endoplásmico.
Para observar este proceso directamente en organismos vivos, los investigadores combinaron técnicas de marcaje genético con microscopía óptica y electrónica de alta resolución. El organismo modelo utilizado es el nematodo Caenorhabditis elegans, ampliamente utilizado en investigaciones sobre el envejecimiento, que es transparente y tiene una vida corta, lo que lo hace adecuado para rastrear cambios celulares a lo largo del tiempo.
Los resultados de la observación mostraron que en las células envejecidas, el ‘retículo endoplásmico rugoso (rough ER)’ que se encarga de la producción de proteínas disminuyó significativamente, mientras que las estructuras tubulares relacionadas con el metabolismo de grasas se mantuvieron relativamente. Esto se alinea con las características del envejecimiento existentes, donde la capacidad de control de calidad de las proteínas disminuye y aumenta la acumulación de grasas y los cambios metabólicos.
Los investigadores confirmaron especialmente que el grado de activación de la ER-fagocitosis está relacionado con la esperanza de vida del organismo, sugiriendo que este proceso podría ser un mecanismo activo que regula un envejecimiento saludable, en lugar de ser simplemente un subproducto del envejecimiento.
El profesor Burkiwitz explicó: “La función celular depende no solo de qué moléculas están presentes, sino también de cómo están organizadas”, y añadió que “el cambio en la estructura del retículo endoplásmico es un evento que aparece relativamente temprano en el envejecimiento, y puede ser el desencadenante de las disfunciones y enfermedades que ocurren posteriormente”.
Los investigadores planean realizar un análisis adicional sobre cómo diferentes estructuras del retículo endoplásmico afectan el metabolismo celular y la salud sistémica. Se espera que identificar las señales precisas que inducen cambios estructurales en las etapas iniciales pueda llevar a nuevas estrategias para prevenir o retrasar enfermedades neurodegenerativas relacionadas con el envejecimiento o enfermedades metabólicas.
Los investigadores enfatizaron la necesidad de reconsiderar el envejecimiento desde la perspectiva de la reubicación de la fábrica interna de las células, señalando que aunque el envejecimiento es un proceso inevitable, la posibilidad de regular su velocidad se está concretando científicamente.
