
En invierno, la vaselina es un producto práctico y con una excelente relación calidad-precio frente a las cremas caras. En una estación en la que la calefacción y el viento frío debilitan a la vez la barrera cutánea, la vaselina puede ser de gran ayuda como hidratante. La vaselina no aporta agua a la piel, pero es excelente para mantener durante más tiempo la hidratación que ya está presente. En definitiva, el estado de la piel depende de lo estratégicamente que se utilice la vaselina.
«Sellado hidratante» para mantener la piel jugosa durante la noche
Si notas la piel especialmente tirante, es eficaz aplicar por la noche una crema y, después, una capa fina de vaselina para crear un sellado que evite la evaporación de la hidratación. Así, la recuperación de la barrera se produce de forma estable durante la noche y al día siguiente disminuye el cuarteado del maquillaje. En interiores con calefacción intensa en invierno, también ayuda a ralentizar la pérdida de agua de la piel y a aliviar el enrojecimiento por sequedad. Eso sí, si tienes piel grasa, conviene aplicarla de forma selectiva solo en las zonas secas.
Antes de la base, solo una cantidad ínfima: «mejor adherencia de la base»
En la época en la que el maquillaje se cuartea con facilidad, si antes de la base aplicas una cantidad ínfima de vaselina —«lo justo para que no se note»— en mejillas, pómulos y línea de la mandíbula, la superficie se alisa y mejora la adherencia de la base. Se reduce el levantamiento de pielecitas y la base se aplica de manera uniforme. Si la cantidad aumenta aunque sea un poco, aparece brillo, así que la clave es usar solo la mínima cantidad, la que apenas queda en la yema de los dedos.
En el párpado y los pómulos, un «brillo húmedo»
En los días en que un iluminador demasiado brillante resulta pesado, la vaselina es una alternativa limpia. Tras el maquillaje, si das toquecitos con una cantidad muy pequeña en el párpado, los pómulos y el arco de Cupido, aparece un brillo natural. No obstante, en piel grasa o en la zona T, como la frente y la nariz, puede generar exceso de brillo, por lo que es mejor evitarla.
Calma e hidratación: «mascarilla de yogur con vaselina»
Cuando la piel se calienta y se vuelve sensible por el viento frío o la fricción, mezclar una cucharada de yogur con una pequeña cantidad de vaselina y aplicar una mascarilla localizada durante unos 5 minutos puede ayudar a calmarla. El ácido láctico del yogur suaviza la textura de la piel, y la vaselina evita la evaporación de la hidratación, calmándola rápidamente. En lugar de una mascarilla para todo el rostro, la opción más segura es una «mascarilla localizada» centrada en zonas secas como las mejillas, la barbilla o el contorno de la boca.
«Envoltura con vaselina» que alivia la descamación y la irritación
Si de repente aparece descamación o la piel escuece, tras el tónico y la crema, aplicar una capa fina de vaselina para crear una película protectora puede acelerar la recuperación. En zonas con grietas marcadas, como los padrastros de los dedos o los talones, aplicar una capa más gruesa y envolver mejora mucho la suavidad al día siguiente. También en días de actividad al aire libre con exposición al viento o al frío, aplicarla nada más llegar a casa tiene un gran efecto calmante. Eso sí, debe evitarse en zonas con acné, ya que puede obstruir los poros.
«Mascarilla de emergencia con vaselina» para piel extremadamente seca
En los días en que la piel tira mucho y se marcan las líneas finas, una mascarilla de vaselina es adecuada como rutina de recuperación urgente de la barrera. Tras aplicar generosamente una crema hidratante, extiende una capa fina de vaselina y coloca una gasa o una lámina durante 5~10 minutos para reforzar el sellado de la barrera. En especial, las zonas secas como el contorno de ojos y el contorno de la boca se suavizan, y al día siguiente mejora la adherencia del maquillaje. Si tienes piel sensible, es más seguro aplicarla solo en zonas concretas.