
El protagonista que tiñe de rojo la sección de frutas, ¡la temporada de fresas ha llegado! Las fresas que se están cosechando en estos días se cultivan principalmente en invernaderos, donde se controla la diferencia de temperatura entre el día y la noche. Gracias a esto, entre los meses de febrero y abril, la pulpa es más firme y el contenido de azúcar es más alto. Aunque su sabor dulce se siente como un postre, nutricionalmente, las fresas son un verdadero 'depósito de nutrientes antioxidantes'.
La magia de 5 fresas, carga de vitamina C para un día
100 g de fresas contienen aproximadamente 60-70 mg de vitamina C. Esto es más alto que el de los limones y equivale a unas 10 veces la cantidad en las manzanas. Considerando la ingesta diaria recomendada para adultos (aproximadamente 100 mg), comer solo de 5 a 7 fresas de tamaño mediano puede cubrir fácilmente una parte significativa de la vitamina C necesaria para el día.
La vitamina C no se sintetiza por sí misma en el cuerpo, por lo que debe ser consumida a través de los alimentos. Especialmente en primavera, cuando la contaminación del aire y las grandes diferencias de temperatura pueden debilitar el sistema inmunológico, las fresas actúan como un refuerzo natural que ayuda a la función de las células inmunitarias y aumenta la resistencia a las infecciones.
‘Cosmético comestible’ para una piel apagada
Si te preocupa que tu piel se vuelva áspera en los cambios de estación, presta atención a las fresas. La vitamina C es un componente esencial para la síntesis de colágeno, que determina la elasticidad de la piel. Si hay una deficiencia de colágeno, la densidad de la piel disminuye y es más propensa a las arrugas finas, pero el consumo de fresas puede compensar esto y mantener la piel elástica.
Además, los polifenoles abundantes en las fresas ayudan a eliminar los radicales libres generados por la exposición a los rayos UV y el estrés, mejorando así el tono de piel apagado.
Desde la salud vascular hasta la protección de la función cognitiva
La antocianina que da el color rojo a las fresas es un potente antioxidante. No solo ayuda a eliminar toxinas en los vasos sanguíneos y a reducir los niveles de colesterol para proteger la salud cardiovascular, sino que también ayuda en la re-síntesis de la rodopsina en la retina, aliviando la fatiga ocular.
Investigaciones recientes indican que el consumo de estos alimentos antioxidantes está relacionado con la reducción del estrés oxidativo y la inflamación en el cerebro, lo que disminuye el riesgo de deterioro cognitivo. Hacer un hábito de consumir fresas de temporada puede ser una excelente estrategia dietética para retrasar el envejecimiento cerebral.
Método de lavado de fresas para reducir la pérdida de nutrientes
Las fresas cultivadas en invernaderos se producen de manera estable desde el invierno hasta principios de primavera al controlar la temperatura y la humedad. Gracias a esto, ahora son las más dulces y firmes. Sin embargo, como las fresas no tienen piel, es importante eliminar los pesticidas residuales. Si se dejan en agua por mucho tiempo, la vitamina C, que es soluble en agua, se disolverá y el contenido de azúcar disminuirá. La clave para mantener el sabor y los nutrientes es sumergirlas brevemente en agua con sal o vinagre y enjuagarlas rápidamente con agua corriente en menos de 30 segundos.