"¿Es solo que está flojo o está enfermo?"… ¿Inactividad vs enfermedad en mascotas, cuáles son las señales de advertencia?

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[Mascotas y salud]

Si el estado de inactividad de una mascota persiste durante más de una semana, es difícil considerarlo solo un problema de estado de ánimo. Foto=Clipart Korea

Cuando una mascota que normalmente es activa comienza a acostarse con frecuencia y a reaccionar lentamente, el dueño se preocupa. Es difícil determinar si es por la temporada, por la edad o si está enferma. La inactividad de una mascota puede ser solo una disminución temporal de su condición, pero también puede ser una señal temprana de enfermedad. A continuación, se presentan las señales que los dueños pueden verificar en casa.

Cambio en la actividad el ‘período’ reducido como criterio

Es común que la actividad disminuya debido a cambios climáticos o falta temporal de estímulos. Sin embargo, si la inactividad persiste durante más de 2-3 días y supera una semana, es difícil considerarlo solo un problema de estado de ánimo. Si no hay reacción a paseos o juegos que solía disfrutar, y parece molesto por moverse, se debe considerar la posibilidad de enfermedad. ‘Cuánto tiempo ha durado’ es el primer criterio a tener en cuenta.

Apeto y consumo de agua — la señal de advertencia más rápida

Si la mascota reacciona poco al jugar pero mantiene su apetito, es probable que sea una inactividad temporal. Por el contrario, si hay una notable disminución en el interés por la comida o los premios, y también se reduce la cantidad de agua que bebe, se considera una señal de problemas de salud. Especialmente si no come casi nada durante más de un día o si hay un cambio drástico en su peso, es necesario revisarla sin demora. El apetito es el indicador que refleja más rápidamente el estado de salud de la mascota.

Señales de dolor — evitar ser tocada o comportamiento de esconderse

En caso de enfermedad o dolor, puede que la mascota evite que se le toque una parte específica de su cuerpo o que aumente su comportamiento de esconderse. Un perro puede intentar alejarse o gruñir cuando se le intenta levantar, y un gato puede pasar más tiempo escondido debajo de una caja o cama. Estos cambios suelen surgir más de ‘incomodidad’ que de ‘estado de ánimo’. Cualquier pequeño signo de anormalidad que el dueño perciba también es una pista importante.

Cambio en defecación/vómito — si aparece junto con inactividad, prestar atención

Si la inactividad se acompaña de síntomas como diarrea, estreñimiento o vómitos, la posibilidad de enfermedad aumenta. Se debe observar si ha cambiado la frecuencia o la forma de defecar, y si hay comportamientos de evitar el baño. Especialmente en mascotas mayores, estos cambios pueden ocurrir rápidamente, por lo que la observación es importante. Se debe abordar de manera que se distinga de una simple reacción de estrés.

Reacción al juego — ‘recuperación’ cuando se le da un estímulo

Si parece inactiva pero muestra alguna reacción cuando se le propone jugar, es probable que sea un problema de ritmo de vida. Por otro lado, si no muestra interés en juegos que solía disfrutar y no hay cambios en su expresión incluso con estímulos, es necesario sospechar sobre su estado físico. La reacción al juego es un criterio importante que distingue entre inactividad y enfermedad.

Intuición del dueño — sensación de ‘diferente’

La persona que mejor conoce a la mascota es su dueño. Aunque sea difícil de explicar con números, si se siente que ‘algo es diferente’, es mejor no ignorarlo. Especialmente en perros y gatos mayores, a menudo ocultan el dolor, por lo que el cambio de comportamiento puede ser la única señal. La inactividad y la enfermedad a menudo se presentan juntas, por lo que si hay dudas, lo más seguro es confirmar mediante un examen.

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