
Las almejas están en temporada y son jugosas. Tienen una textura masticable agradable y son ricas en nutrientes, pero si no se purgan correctamente, es fácil que crujan con la arena. Para purgar las almejas que habitan en el barro y la arena, es imprescindible una bolsa de plástico negra.
Para purgar las almejas, primero prepara agua salada. La salinidad del agua de mar es del 2 al 3%. Para crear un ambiente similar, añade de 20 a 30 g de sal a 1 L de agua. Después de poner las almejas en el agua salada, debes bloquear la luz con una bolsa de plástico negra o una toalla. Una vez que se crea un ambiente oscuro similar al de la playa, las almejas abrirán sus conchas y comenzarán a moverse, expulsando barro y arena.
Es bueno cambiar el agua cada 2 horas. Al reemplazar el agua salada, se reduce el riesgo de que las almejas vuelvan a absorber la arena que han expulsado. Es recomendable agitar suavemente el agua salada una vez por hora para que la arena del fondo se levante. Si hay un movimiento sutil, las almejas pensarán que el agua está fluyendo, abrirán sus conchas y expulsarán la arena. Sin embargo, ten cuidado de no agitar demasiado fuerte, ya que eso podría hacer que cierren las conchas.
