
Cuando comienza la calefacción a principios de invierno, los estornudos y la picazón en los ojos de los dueños de mascotas aumentan repentinamente. Muchas personas piensan que es ‘por el pelo’, pero la verdadera causa suele ser un cambio ambiental en el que aumentan el aire seco interior, el polvo fino y diversas sustancias que provocan alergias. En este principio de invierno con mascotas, averiguamos exactamente cuál es la verdadera causa de las alergias.
No es el pelo, sino la ‘caspa y fragmentos de proteínas’ lo que provoca alergias
Las principales causas de alergia a perros y gatos son la caspa de la piel y los fragmentos de proteínas en la saliva y el sebo, más que el pelo. Cuando la calefacción reduce la humedad interior, estas sustancias alergénicas se dispersan mucho más fácilmente. Si la humedad interior en invierno cae por debajo del 30%, el tiempo de permanencia de las partículas de caspa en el aire se alarga, aumentando la posibilidad de que se adhieran a la ropa, alfombras y ropa de cama, irritando continuamente las vías respiratorias. De hecho, en estudios se ha informado que las partículas de caspa flotan en el aire durante más de varias horas, provocando una fuerte reacción en personas sensibles. Hay muchos casos en los que solo mantener la humedad entre el 40% y el 50% mejora los síntomas.
Tos y congestión nasal, en realidad son causadas por ‘polvo de calefacción y sequedad’
La razón por la que la tos y la congestión nasal empeoran repentinamente a principios de invierno no es tanto por el pelo de las mascotas, sino por la combinación de polvo de calefacción, polvo fino y sequedad. Cuando se enciende un filtro de calefacción que no se ha limpiado durante mucho tiempo, el polvo acumulado se dispersa de una vez, irritando las vías respiratorias, y si en ese momento las mucosas están secas, se vuelven mucho más sensibles a la irritación. Especialmente en un ambiente de sala de estar donde el viento sopla directamente, los síntomas respiratorios pueden empeorar más fácilmente. Limpiar el filtro antes de encender la calefacción, ventilar 2-3 veces al día y mantener la humedad puede reducir considerablemente la irritación respiratoria.
Los perros y gatos tienen diferentes ‘intensidades de sustancias que provocan alergias’
En el caso de los gatos, una proteína específica secretada por las glándulas sebáceas es un alérgeno típico, que se dispersa rápidamente en el aire y tiene un tiempo de permanencia largo, lo que puede provocar una reacción más fuerte en personas sensibles. También hay proteínas específicas que provocan alergias en los perros, pero el grado de provocación varía según la raza, la frecuencia de baño, el estado del pelo y el manejo del entorno. Se ha informado que, especialmente en perros machos no castrados, la concentración de sustancias que provocan alergias es más alta.
Es más efectivo ‘cepillar regularmente’ que bañar frecuentemente a las mascotas
En invierno, muchos bañan a sus mascotas semanalmente para prevenir alergias, pero los baños frecuentes pueden dañar la barrera cutánea, lo que puede resultar en un aumento de la caspa. El ciclo ideal es cada 2-3 semanas, y en su lugar, es más efectivo eliminar el pelo y la caspa acumulados con un cepillado regular. Además, utilizar un purificador de aire con filtro HEPA puede reducir la concentración de caspa y fragmentos de proteínas que flotan en el aire, y sacudir la ropa de cama, alfombras y cojines 1-2 veces por semana también ayuda.
Las personas con síntomas alérgicos severos deben tener cuidado con ‘este hábito’
En épocas como el invierno, cuando el aire interior es seco y hay mucho polvo, ajustar el entorno tiene un efecto mucho mayor que mantener distancia con las mascotas. Limitar el acceso al dormitorio, lavar la ropa de cama a más de 60℃, sacudir la ropa después de salir, mantener la humedad interior entre el 40% y el 50%, y gestionar el filtro de calefacción una vez a la semana son medidas básicas que pueden reducir la exposición a sustancias que provocan alergias. Es bueno recordar que los síntomas alérgicos de los dueños de mascotas en invierno dependen de cómo gestionen su entorno.
