¿Si lo dejas pasar, tu cara se hace cada vez más grande?… 5 masajes para recuperar la ‘línea del rostro’ descolgada

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[El secreto de una piel de aspecto juvenil]

Al masajear debajo de los pómulos, se libera la linfa estancada y se favorece la eliminación de la hinchazón y de los desechos. Foto=ClipartKorea

Que la zona de las mejillas se descuelgue y la línea de la mandíbula se afloje no se debe solo al envejecimiento: también se relaciona con pequeños hábitos cotidianos como la postura y las expresiones faciales, el estancamiento linfático o la tensión de la fascia. En los movimientos que estimulan suavemente la fascia facial y la circulación, es más importante mantener una dirección y un ritmo constantes que aplicar una presión excesiva. Tras el masaje, calmar la piel con una crema hidratante ayuda a reducir la irritación por fricción. Te presentamos 5 métodos de automasaje que ayudan a recuperar una línea del rostro más definida.

Masaje para estimular la ‘circulación linfática’ bajo los pómulos

Cuando la línea del rostro se ve caída y flácida, a menudo el flujo linfático bajo los pómulos se ha vuelto más lento. Con el índice y el corazón de ambas manos, presiona suavemente como si empujaras hacia arriba el punto hundido bajo el pómulo en dirección a la oreja: esto ayuda a liberar la linfa estancada y favorece la eliminación de la hinchazón y de los desechos. La clave no es una presión fuerte, sino una ‘fuerza suave, como empujando siguiendo el flujo’; para que sea eficaz, mantén una dirección constante desde el interior del rostro hacia el exterior. Masajea ligeramente después de lavarte la cara, con los productos básicos ya aplicados.

Masaje para definir la ‘línea de la papada’ bajo la mandíbula

Cuando la grasa y la fascia bajo la mandíbula se aflojan, la línea mandibular se difumina y el rostro adquiere un aspecto más caído. Apoya el dorso de ambas manos bajo la barbilla y desliza hacia arriba, de abajo arriba y de dentro hacia fuera: así se estimulan a la vez los músculos y la linfa, lo que ayuda a ordenar la línea. Si aplicas un poco de aceite o crema, disminuye la fricción y el movimiento se vuelve más suave; y si continúas el deslizamiento hasta la línea del cuello bajo la oreja, resulta aún más eficaz para mejorar el contorno general. Aunque sea poco tiempo, repetirlo a ratos te permitirá notar la mandíbula más ligera.

‘Lifting de la comisura’ alrededor de las comisuras de los labios

Los músculos que tiran hacia abajo de las comisuras se descuelgan y se endurecen con facilidad por el estrés o por expresiones habituales. Repite el movimiento de pellizcar suavemente con el pulgar y el índice el músculo junto a la comisura como si lo elevaras, manteniendo 3 segundos y soltando lentamente: esto alivia la tensión y ayuda a recuperar la elasticidad. Este músculo también está conectado con los músculos de la sonrisa, de modo que, si el estímulo se transmite bien, puedes notar un cambio como si la línea de la mejilla se elevara. Incluso el simple hábito de relajar ligeramente la zona alrededor de la boca antes de hablar o sonreír ayuda a prevenir la caída del contorno de los labios.

Estiramiento de conexión ‘pómulo–línea mandibular’

Cuando la línea del rostro parece arrastrarse hacia abajo, a menudo la fascia que conecta los pómulos con la línea de la mandíbula se ha endurecido y ha perdido elasticidad. Cubre ampliamente el centro de la mejilla con la palma de la mano y, siguiendo la línea mandibular, eleva suavemente hacia arriba y mantén unos segundos: la fascia rígida se irá relajando poco a poco. Si elevas de forma uniforme una zona amplia usando toda la palma, el estímulo se distribuye de manera homogénea y ayuda a mantener un contorno más ordenado. En especial, si lo haces durante la rutina de cuidado nocturno, al día siguiente la línea del rostro puede verse más lisa.

Recuperar la circulación de la línea del rostro con la ‘relajación de cuello y hombros’

Para cuidar la línea del rostro no basta con tocar solo la cara. Si el cuello y los hombros están rígidos, el flujo linfático se ve obstaculizado y se repiten la hinchazón y la flacidez facial. Gira los hombros ampliamente hacia atrás para liberar la tensión y, desde debajo del lóbulo de la oreja hasta la clavícula, desliza suavemente la palma hacia abajo: esto favorece la circulación y da una sensación de ligereza natural en la línea del rostro. En particular, quienes usan mucho el smartphone tienden a acortar la parte anterior del cuello y a adelantar la barbilla; por eso conviene añadir estiramientos que alarguen los músculos del cuello para que el efecto del masaje se mantenga durante más tiempo.

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