
Si tu rostro en el espejo se ve especialmente caído, no es solo un problema de envejecimiento. La caída de las mejillas, comúnmente llamada ‘mejillas tipo bulldog’, es el resultado de una combinación de pérdida de elasticidad, desequilibrio muscular, hábitos posturales y mala circulación. En particular, el uso del smartphone y los hábitos de expresión incorrectos tensan los músculos alrededor de la mandíbula, acelerando la caída. A continuación, se presentan cinco malos hábitos de vida que provocan las mejillas tipo bulldog.
Cervical y postura de cabeza inclinada
Mirar el smartphone durante mucho tiempo en una posición inclinada hacia abajo tira de la línea de la mandíbula y presiona las mejillas, creando ‘arrugas de gravedad’. Si la postura cervical se mantiene, el centro de los músculos faciales se desplaza hacia abajo, haciendo que las mejillas caigan debajo de los pómulos. Si mantienes esta postura inclinada durante más de 2 horas al día, la línea de tu rostro puede deformarse. Especialmente, si la tensión en los músculos del cuello persiste, la circulación linfática se ve afectada, acelerando el envejecimiento de la piel. Levantar la cabeza con frecuencia y hacer estiramientos inclinando el cuello hacia atrás puede ser efectivo para prevenir la caída y mejorar la circulación.
Tensión en los músculos de la mandíbula y hábito de masticar de un lado
Si masticas solo con un lado de la mandíbula o aprietas los dientes por estrés con frecuencia, los músculos de la mandíbula se desarrollan de un lado. Esto puede causar asimetría facial y hacer que las mejillas caigan de un lado. Las personas que rechinan los dientes por la noche tienden a tener una tensión excesiva en los músculos de la mandíbula, lo que puede hacer que las mejillas se caigan. Los expertos recomiendan un ejercicio de relajación de los músculos maseteros, que consiste en abrir la boca ligeramente y mover la mandíbula de lado a lado durante unos 3 minutos al día. Usar un protector bucal puede reducir la presión en la mandíbula durante la noche y aliviar la fatiga muscular.
Ignorar la hinchazón facial persistente
Si la hinchazón facial no desaparece fácilmente, es una señal de que la circulación linfática no es adecuada. Si se acumulan desechos, los tejidos debajo de las mejillas se inflan y, debido al peso, caen, lo que lleva a las mejillas tipo bulldog. Un masaje linfático suave desde detrás de la oreja hacia la línea de la mandíbula y la clavícula mejora la circulación y es efectivo para aliviar la hinchazón. Por la mañana, aplicar compresas frías y por la noche, toallas calientes, puede mejorar el flujo sanguíneo y ser efectivo para aliviar la hinchazón facial y mejorar la circulación.
Omitir el protector solar por estar ocupado
El colágeno y la elastina, que mantienen la estructura de la piel, disminuyen aproximadamente un 1% cada año después de los 25 años. La radiación UV y los radicales libres dañan esta estructura, haciendo que la piel se caiga aún más. Consumir regularmente vitamina C, E, omega-3 y frutas antioxidantes, así como aplicar protector solar todos los días, es fundamental para mantener la elasticidad de la piel. Además, durante la noche, las enzimas de regeneración de la piel se secretan activamente, por lo que aplicar suficiente crema hidratante antes de dormir ayuda a prevenir la pérdida de humedad de la piel.
Pérdida de peso rápida por dietas a corto plazo
La pérdida de peso rápida debido a una dieta puede reducir el volumen facial y disminuir la elasticidad. Si las mejillas se reducen drásticamente, la piel queda estirada y pierde elasticidad. Especialmente después de los 30 años, la producción de colágeno disminuye, lo que hace que la recuperación sea más lenta. Al reducir peso, es ideal una pérdida gradual de aproximadamente 0.5 a 1 kg por semana. Se debe consumir suficiente proteína y vitamina C, y mantener una dieta equilibrada en lugar de restringir excesivamente la sal para minimizar la caída.
